Aires boho, la boda de Jimena y Álvaro

Inspiración de bodas

Redacción: Laura Pinillos

La boda de Jimena y Álvaro fue, es y será recordada no solo por sus familiares, sino por todos nosotros. Su vestido se coló en todas las inspiraciones de próximas novias. Hoy, nos detenemos a revivir cada uno de sus momentos, esos que hicieron de este día un sueño compartido.

Fotografías de Bibiana Fierro

Fotografías de Bibiana Fierro

Su historia

La historia de amor de Jimena y Álvaro comenzó en Formentera. Fue allí donde sus miradas se encontraron por primera vez, aunque su destino no se selló hasta un año después, cuando, con la certeza de los amores destinados a ser eternos, formalizaron su relación. París, la ciudad de la luz y los suspiros enamorados, fue testigo de la promesa de un futuro juntos. En una escapada navideña entre amigos y hermanas, Álvaro, con el corazón latiendo en las manos, pidió a Jimena que fuera su esposa. Y fue Madrid quien vio cumplir esa promesa, convirtiendo un sueño en realidad.

La boda

El 7 de junio de 2024 quedará grabado en la memoria de quienes fueron testigos de aquel amor que se hizo voto sagrado. Su boda, aún hoy, sigue siendo referencia de elegancia y romanticismo. En el Club de Puerta de Hierro de Madrid, entre jardines y cielos abiertos, se alzaba una pequeña iglesia escondida entre los muros del recinto, el refugio perfecto para prometerse amor eterno.

Jimena llegó a la ceremonia como si de una película se tratase, montada en un Triumph TR4A de los años sesenta, en un azul cielo que parecía reflejar la inmensidad del amor que la conducía a su destino. La emoción flotaba en el aire. De la ceremonia solo sabemos que hubo muchas risas y muchas lágrimas. Pero de lo que sí somos conscientes es que su vestido marcó un hito en el mundo de las novias. Se coló en todos los tableros de inspiración de Pinterest de futuras novias -y de las que no también-. 

Su vestido

Pero si hubo algo que dejó huella en la memoria de todos, fue su vestido. Una obra maestra firmada por Jorge Vázquez, confeccionada con esmero en un tiempo récord de cinco meses. Desde el principio, Jimena tuvo dos certezas: quería que sus hombros quedaran al descubierto y que su velo evocara la esencia de un pañuelo pirata. Y así fue. Para la ceremonia, un elegante escote bardot que, al caer la noche, se transformaba en un palabra de honor. Un cuerpo entallado con una cintura baja que realzaba su silueta, una espalda abotonada y una falda de volantes que caía en forma cascada.

Su estilo, bohemio y relajado, hablaba de su esencia sin esfuerzo. El velo, atado como un pañuelo, rompía con la tradición y marcaba tendencia. Ya no había espacio para el tul clásico; ahora reinaba la frescura de lo inesperado. Para complementar este aire desenfadado, optó por un semirrecogido acabado en coleta, con mechones sueltos que danzaban con el viento. Sus pendientes, joyas de Gold & Roses diseñadas por su amiga Hannah, eran un delicado tributo a la complicidad y al buen gusto: diamantes entrelazados que terminaban en una piedra verde, como una diminuta esmeralda que aportaba un soplo de color. 

Para caminar hacia el altar, Jimena optó por unas sandalias de Loewe de la colección de Paula’s Ibiza adornadas con pequeñas margaritas, y más tarde, en busca de comodidad para seguir bailando hasta el amanecer, se decantó por unas alpargatas de Castañer. En sus manos, un ramo silvestre que parecían recién recogidas: margaritas, helechos, manzanillas y las etéreas zanahorias silvestres, también conocidas como encaje de la reina Ana.

Y él

Álvaro, por su parte, encarnó la elegancia clásica con un toque de distinción. Su chaqueta de frac negra combinada con un pantalón gris marengo de raya diplomática y un chaleco cruzado en gris fueron la imagen perfecta del novio sofisticado. La camisa blanca con puño doble, los gemelos discretos y una corbata azul sellaron el conjunto. Como testigo silencioso del tiempo y de los momentos imborrables, en su muñeca reposaba un reloj de la prestigiosa firma Jaeger-LeCoultre, con correa de cuero marrón, un símbolo de la intemporalidad del amor.



Vestido de novia con flores de Sophie et Voilá

Fotografías de Bibiana Fierro

Cada detalle cuenta

No hubo wedding planner ni organizadores de renombre, solo el amor y la dedicación de su suegra y su cuñada, quienes con esmero y cariño ayudaron a dar forma a un día inolvidable. Y de su boda aprendió que siempre hay que tener previsto un plan B, ya que durante la ceremonia comenzó a tronar de tormenta, aunque se quedó en un susto. 

Para Jimena y Álvaro, lo esencial era disfrutar cada instante, y así lo hicieron. Hoy, cuando recuerdan aquel día, no cambiarían absolutamente nada, pues en cada detalle, en cada sonrisa y en cada latido quedó grabada la esencia de su historia de amor.

Fotografías de Bibiana Fierro

Fotografías de Bibiana Fierro

Fotografías de Bibiana Fierro

Fotografías de Bibiana Fierro

Fotografías de Bibiana Fierro

Fotografías de Bibiana Fierro

Fotografías de Bibiana Fierro

Fotografías de Bibiana Fierro

Fotografías de Bibiana Fierro

Fotografías de Bibiana Fierro

Fotografías de Bibiana Fierro

Fotografías de Bibiana Fierro

Fotografías de Bibiana Fierro

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