Estado de gracia, por Yolanda Gracia

Joyas

Redacción: Laura Pinillos

Gracia by Yolanda, más que un negocio es un legado que late con pasión y determinación entre el pasado y presente. Sus joyas no solo adornan, sino que narran historias, convirtiéndose en confidencias que cobran vida en cada alma que las porta, reflejando sueños, memorias y emociones únicas



Créditos de Gracia By Yolanda por el fotógrafo Álvaro Gracia 

Créditos de Gracia By Yolanda por el fotógrafo Álvaro Gracia 

En el vibrante corazón de Ruzafa, un barrio lleno de historia y personalidad en Valencia, se encuentra Gracia by Yolanda, una joyería que entrelaza tradición y modernidad en cada una de sus piezas. Pero detrás de cada brillante joya y diseño único se esconde una historia tan humana como inspiradora: la de Yolanda Gracia, una mujer que transformó un legado familiar en una obra de arte contemporáneo, impregnando cada creación con su sensibilidad, su historia y su amor por la artesanía.

La historia de Gracia by Yolanda tiene sus raíces en 1954, cuando Don Paco Gracia Polo fundó la Joyería Gracia, que con los años se convirtió en un referente en Valencia. Lo que comenzó como una empresa familiar fue marcando el camino para futuras generaciones. Sin embargo, el traspaso del legado no estuvo exento de desafíos.

“Me encantaría que esto fuera una historia bonita, pero no lo fue”, admite Yolanda Gracia con sinceridad. La muerte de Don Paco dejó a sus hijos como herederos del negocio, pero las circunstancias llevaron a Yolanda, aún llena de miedos e incertidumbres, a tomar las riendas. Su esposo, uno de los hijos del fundador, estaba enfermo, y fue ella quien decidió continuar el sueño familiar, enfrentándose a un mundo que hasta entonces, no había sido el suyo.

Yolanda no creció soñando con piedras preciosas ni imaginando diseños elaborados. Su mundo estaba más cerca de la decoración y el interiorismo, campos que le atraían profundamente. Proveniente de un origen humilde, su infancia estuvo lejos del brillo de los metales preciosos o los destellos de los diamantes. Su primer contacto con la joyería fue tan inesperado como significativo: “Mi primera ‘joya’ fue un colgante de Snoopy”, recuerda con ternura, demostrando que incluso lo más sencillo puede tener un valor especial.

Todo comenzó casi por accidente, cuando decidió cubrir una baja en el taller joyero de su suegro. “Ahí empezó todo”, afirma. Lo que inicialmente fue un gesto de ayuda se convirtió en un descubrimiento inesperado de su talento y pasión. Autodidacta por naturaleza, Gracia aprendió observando y trabajando codo a codo con los artesanos del taller, comprendiendo el verdadero valor de cada pieza desde su misma creación.

Los comienzos no son sencillos

Tomar las riendas de Joyería Gracia no fue sencillo. La joyera enfrentó el peso de las expectativas familiares y el temor de no estar a la altura del legado de Don Paco. Sin embargo, encontró en esa responsabilidad una misión más profunda: dar un giro al negocio, conectando con las clientas de una manera que nadie había hecho antes.

“Hasta entonces, nadie había puesto el foco en las mujeres y en sus necesidades”, reflexiona. Yolanda entendió que la joyería no solo es un accesorio, sino una forma de expresión personal, un reflejo de momentos especiales y emociones. Su objetivo no era simplemente vender piezas de lujo, sino crear joyas que contaran historias, que fueran parte de las vidas de quienes las llevaban.

Hoy, Gracia by Yolanda combina la excelencia artesanal heredada de Don Paco con una visión fresca y contemporánea. Cada joya es una obra única, elaborada con materiales de la más alta calidad y piedras seleccionadas cuidadosamente. Pero más allá de su valor material, estas piezas llevan consigo el espíritu de una mujer que supo transformar el miedo en valentía y la casualidad en pasión.

La historia de Yolanda Gracia es la de una mujer que, frente a la adversidad, encontró su propósito. Lo que comenzó como un reto lleno de inseguridades se transformó en una pasión que le permitió dejar su huella en un mundo que inicialmente no era suyo. Hoy, cada pieza de Gracia by Yolanda no solo es un símbolo de elegancia, sino también un tributo a la perseverancia, el amor por la artesanía y la capacidad de convertir un legado familiar en un arte personal.

En el corazón de Ruzafa, Gracia by Yolanda no es solo una joyería; es un testimonio de que las historias más valiosas no siempre son perfectas, pero siempre están llenas de belleza, amor y determinación.

Vestido de novia con flores de Sophie et Voilá

Créditos de Gracia By Yolanda por el fotógrafo Álvaro Gracia 

Hablamos con Yolanda Gracia

¿Cómo es su relación con las clientas ¿Es cercana con ellas?

Muy cercana. Infinidad de veces mis clientas y yo acabamos siendo amigas, porque el proceso de crear una joya personalizada genera una conexión muy bonita.

¿Cómo es este proceso de diseño de piezas?

Muchas veces, las clientas se prueban pendientes que les encantan pero no les queda bien. Pero lo que muchas veces lo que no se llega a comprender es que la joyería puede ser como un sastre y que las piezas pueden adaptarse plenamente a cada una de nosotras. Yo, al haber trabajo en taller, sé cómo alterar la joya para que les quede perfecta. De esta manera las clientas fueron depositando confianza en mí, tan personales, que eran exclusivas para ellas. 

¿Cómo ha influido su carrera en su vida personal?

Para mi ha sido más al revés, mi vida personal ha influido en mi carrera. 

Al haber trabajo en un taller de joyería ¿qué técnicas artesanales utiliza para crear estas joyas tan personales?

Disfruto mucho rediseñado piezas ya existentes que por algún motivo ya no gustan a mis clientas, o les recuerda a momentos que ya no quieren recordar. De estas piezas, diseño nuevas. Darles una segunda vida, transformar esas joyas olvidadas en una creación completamente nueva es mi interpretación del reciclaje.

¿Cuáles son los materiales con los que más disfruta trabajar?

Sin duda, mi absoluto favorito es el oro amarillo. Es fácil de trabajar, tiene una durabilidad increíble, un mantenimiento mínimo y siempre luce bonito. También me gusta el oro blanco, y a veces utilizo plata para hacer algunas piezas más asequibles. En cuanto a piedras, soy fan de las turmalinas, los peridotos, las tanzanitas, las aguamarinas… ¡y los corales! Cada una tiene su magia, significado y añade un toque único a las piezas. Ah, y no puedo olvidar los diamantes, claro.

¿De dónde proviene la inspiración para sus creaciones?

No soy seguidora de tendencias, ni tampoco tengo un referente. Diseño absolutamente por impulso, de forma espontánea y sin ningún tipo de análisis de mercado. Ni siquiera hago colecciones, es prácticamente todo piezas únicas.

Lo que sí es cierto es que recurro a la naturaleza: formas orgánicas, animales, flores… También siento cierta fascinación por el maximalismo de los años 90, con piezas grandes y audaces.

Al ser piezas que esconden historias en su interior, ¿qué significado tienen todas ellas para usted?

Me gusta pensarlo como un tesorito que se ha hecho para cada clienta. Es un proceso muy bonito porque no se trata solo de diseñar, sino de conectar la joya con las emociones de cada una de nosotras.

Créditos de Gracia By Yolanda por el fotógrafo Álvaro Gracia 

Créditos de Gracia By Yolanda por el fotógrafo Álvaro Gracia 

¿Cuál es el mensaje que quiere transmitir con sus joyas?

Quiero que mis joyas abracen la imperfección. Las pequeñas asimetrías del trabajo manual les dan vida, carácter. Busco belleza en lo único, en lo que no puede replicarse. Mis piezas son un homenaje a lo orgánico, a lo natural, a lo que no necesita ser perfecto para ser maravilloso.

Si tuviera que definir su marca, ¿cuáles serían sus pilares fundamentales?

Originalidad, vanguardia y un toque de atrevimiento.

¿De alguna manera podemos palpar su esencia en la firma?

Me gusta que mis diseños transmitan algo desenfadado, alegre, colorido, divertido, original.Intento siempre por muchos golpes que me de la vida, vivir en el lado positivo de las cosas y quiero transmitir esos en mis joyas.

También, en mis joyas se puede apreciar mi forma de ser fluida y natural. No me gustan las cosas impostadas y a veces la frialdad del “lujo”. Y por supuesto, mi compromiso con la sostenibilidad, no dejan de ser piezas vintage que rediseño usando materiales heredados. 

¿Qué significa la joyería para usted?

Es una forma de arte. Mis joyas tienen tanto de artesanía que las veo como pequeñas esculturas que puedes llevar contigo.  Además, mi concepto de la joyería es tan individual y personal que no me gusta la idea de que dos personas lleven lo mismo.

Aunque requieren muchísimas horas de trabajo, para mi el verdadero valor de una joya: que sea única, que cuente una historia y que puedas llevarla puesta cada día.

Después de tantos años dedicados al sector ¿tiene algún diseño al que le guarde un cariño especial?

Sí, mis tres primeros anillos que me atreví a hacer en oro amarillo. Los hice en 2002 y era mi primera vez trabajando con materiales tan exclusivos. Los tres anillos estaban montados en oro con flores de ópalo. Aún conservo uno de ellos por que me da pena venderlos. Esas piezas fueron un reto personal: Me demostraron que podía atreverme con algo más elaborado y exclusivo. Me hicieron perder el miedo y dejar de sentirme una novata.

Aunque el mundo de la joyería tenga mucho que abarcar, ¿Le atrae el mundo de la joyería nupcial?

Si, es un privilegio formar parte de un momento tan especial. Muchas veces, las novias vienen con el vestido hecho y juntos vemos las combinaciones o las joyas que pueden funcionar. 

Otra de las opciones es rediseñar las joyas que quizás llevó su madre o su abuela cuando quieren un recuerdo de ellas en su día tan especial.

En este día tan especial, veo también la oportunidad de llevar una joya diferente si se trata de una boda de día o de noche. O incluso, ahora que se estilan varios vestidos, se pueden llevar también diferentes joyas.