Este verano, demos paso a las novias vestidas de crochet
Redacción: Redacción
Si hace unos años alguien te hubiera dicho que el crochet —sí, esa técnica que relacionabas con el chal de la abuela o los tops de mercadillo de los 2000— se convertiría en el fetiche de las novias más cool, habrías levantado una ceja. Pero, amiga, la moda da giros inesperados… y este verano, el crochet es la nueva seda. O casi.
Y no hablamos de mantitas ni de tapetes: hablamos de auténticas prendas joya, con texturas artesanales, cortes modernos y ese aire relajado, boho y elegante que pide a gritos una boda en pleno julio. Desde looks de preboda hasta conjuntos para la propia ceremonia (¡sí, como lo oyes!) o estilismos para la fiesta, el crochet se cuela con fuerza en el armario nupcial. Y no solo porque es tendencia, sino porque aporta personalidad, frescura y ese algo especial que las novias actuales buscan.
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Ideas para la pre-boda
La preboda es ese evento que da el pistoletazo de salida a la celebración y donde muchas novias apuestan por looks más relajados, sin perder ni un ápice de estilo. Aquí, el crochet brilla con luz propia.
Piensa en vestidos midi o largos con transparencias estratégicas, conjuntos de top + falda con aire ibicenco, monos en crudo con detalles calados o incluso caftanes ligeros para una cena al atardecer. Lo bonito del crochet es que mezcla lo bohemio con lo sofisticado, y en un entorno informal como la preboda, el equilibrio es perfecto. Además, muchas firmas lo ofrecen en tonos blanco roto, arena o rosa empolvado que sientan fenomenal con la piel ligeramente bronceada (y que combinan genial con sandalias planas o alpargatas de cuña).
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Como protagonistas el día de tu boda
¿Vestido de novia de crochet? Sí, y no solo es posible: es una fantasía hecha realidad. El crochet moderno, con puntos finos y diseños estructurados, puede ser tan sofisticado como cualquier tejido clásico si se trabaja con mimo.
Firmas como Zimmermann, Óscar de la Renta, Charo Ruiz o Celia B están apostando por piezas de crochet que no tienen nada que envidiarle al tul o al satén. Pueden ser vestidos completamente tejidos (ideales para bodas en la playa o en el campo), o modelos que lo incorporan en mangas, escotes o espalda como detalle artesanal. Lo mejor es que cada pieza es única: no hay dos crochets iguales. Así que si eres una novia que busca algo diferente, elegante y con rollo, este material puede ser el flechazo que no sabías que necesitabas.
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Las opciones más arriesgadas
Y cuando llega la hora de la fiesta, las novias modernas saben que el segundo look es el momento para divertirse de verdad. Aquí, el crochet se desmelena.
Hablamos de vestidos cortos con flecos, de conjuntos crop top + falda o pantalón palazzo, de diseños con lentejuelas bordadas o hilo metalizado que captan la luz como si fueran bolas de disco artesanales. Sí, el crochet también puede ser disco-glam y no solo bohemio. ¿Lo mejor? Que al ser ligero y fresco, te permite moverte, bailar y vivir la fiesta al 100 %, sin sentirte disfrazada. Y si además lo combinas con unas sandalias doradas, una coleta alta y pendientes XXL