¿Y si el zapato fuera lo más especial de tu look de novia?

NOVIA

Redacción: Redacción

Organizar una boda puede ser tan emocionante como abrumador: desde la lista de invitados hasta el menú, pasando por las flores, el timing y, claro, el look. Pero hay un detalle que muchas veces se subestima y que, sin embargo, puede cambiar por completo la experiencia del gran día: el calzado. Porque sí, se puede estar divina sin renunciar a la comodidad. Y en ese punto exacto entre estilo y bienestar es donde algunas marcas saben marcar la diferencia.

El responsable, en muchas ocasiones, de que aguantemos hasta el final de nuestra boda: hablamos de los zapatos y Irene Gil, fundadora de Just-Ene, nos cuenta todo lo que debemos saber

Cortesía de Just-Ene

Cortesía de Just-Ene

En un mundo donde cada detalle del look nupcial cuenta, los zapatos han dejado de ser el gran olvidado. Ya no se esconden bajo metros de tul ni se eligen como un simple trámite más de la lista. Hoy, las novias buscan que sus zapatos digan algo de ellas, y ahí es donde entra Just-Ene, una firma española que ha logrado el equilibrio perfecto entre diseño, comodidad y una artesanía que enamora desde la primera pisada. Hablamos con su fundadora, Irene Gil, para descubrir qué hay detrás de cada par, qué se cuece en su taller y cómo ha evolucionado la forma en que las novias —sobre todo las millennial y Gen Z— pisan fuerte hacia el altar.

¿Qué te inspira a la hora de crear una nueva colección o un diseño personalizado para una novia?

Cuando creamos una colección, nos dejamos llevar por el juego entre estéticas, patronaje, colores y materiales. Por ejemplo, la última tiene un aire muy marino, con materiales frescos como el lino o el cordón de seda. Pero siempre intentamos presentar también esos mismos patrones con tejidos más clásicos y demandados como el terciopelo, buscando ese equilibrio entre lo nuevo y lo familiar. En el caso de las novias, la inspiración cambia por completo: importa todo. La localización, el tipo de boda, el vestido y, sobre todo, la personalidad de la novia. Es como traducir lo que le emociona en algo que pueda llevar en los pies y que tenga sentido con el conjunto del día.

Diseño, artesanía y comodidad: ¿cómo logras que convivan los tres?

La clave de la comodidad está en una buena horma. Y, sobre todo, en asesorar bien a la clienta para elegir la que mejor se adapte a su tipo de pie. No tiene sentido diseñar algo maravilloso que sabemos que no va a ser cómodo. Respecto a la artesanía, es nuestro punto de partida: no sabemos hacer zapatos de otra forma. Y el diseño es necesario, claro, para que la mujer se sienta guapa y representada. Todo se construye sobre la base de un buen patrón y una horma que funcione. Si no, no sirve.

¿Diseñas pensando en que el zapato se pueda volver a usar después de la boda?

Es una frase muy repetida: “quiero un zapato que luego pueda ponerme”. Y tiene sentido, claro, porque es quizá lo único verdaderamente reciclable del look de boda. Pero hay que tener cuidado con esto. El zapato es de los costes más bajos del conjunto, y no debería condicionar el resultado estético del look. Las fotos, el vestido, el momento… eso es lo que realmente perdura. Así que lo primero es verse bien ese día. Si luego lo podemos seguir usando, mejor. Pero no perdamos el foco.

¿Qué ha cambiado en la forma en que las novias eligen su calzado?

Muchísimo. Antes se elegía un zapato blanco, sencillo y poco estético, con la excusa de que “no se iba a ver”. Luego vino la moda de los zapatos nude para reutilizarlos. Y después, ¡boom!, llegó el color. Las novias buscaban tonos que combinaran con la deco, el ramo o que simplemente les encantaran. Los tacones anchos eran los reyes. Pero ahora hay una vuelta al blanco, eso sí, con personalidad: blancos bonitos, con detalles, que puedan tener más vidas. Las siluetas se han estilizado. Los tacones de carrete —o estilo “Lady”, como nos gusta llamarlos— sin plataforma, ganan mucho terreno. La novia actual busca líneas más ligeras y elegantes, aunque eso signifique llevar un poquito menos de altura.

¿Y qué hay del atrevimiento con texturas, colores y diseños?

Hemos vivido años de mucha explosión de color y originalidad, pero ahora estamos en un momento de calma. Vuelve la neutralidad en colores, sobre todo blancos, lo que nos permite jugar más con los patrones, con los acabados, con los pequeños detalles. El resultado son zapatos igual de especiales, pero más atemporales y versátiles.

¿Algún modelo fetiche para las novias millennial o Gen Z?

Los modelos que más destacan son los que generan reacciones extremas, de amor u odio. Como los zapatos con pompón o el diseño Butterfly, que tienen un punto divertido y diferente. Son perfectos para esas novias que quieren marcar la diferencia sin necesidad de gritarlo.

¿Qué tendencias ves más fuertes este año en calzado de novia?

Siluetas livianas, tacones con forma de carrete, cero plataforma, tonos neutros —especialmente blancos— y patrones con un punto de diseño sin ser excesivos. Es, sin duda, el año en el que más zapatos blancos estamos haciendo. Pero son blancos que dicen cosas.

¿Qué tres cosas no pueden faltar en un zapato de novia actual?

Que sea cómodo (de verdad), que represente el estilo de la novia y que acompañe la estética de toda la boda. El zapato debe ser parte de un todo. Y, sobre todo, tiene que hablar de la persona que lo lleva. Si no, pierde su magia.

Cortesía de Just-Ene

¿Errores comunes a evitar?

Primero: pensar más en volver a usarlos que en el look del día. Segundo: elegir alturas con las que no sabemos caminar. Y tercero: olvidarse de que el zapato debe dialogar con el vestido, el peinado, el ramo… No va solo.

¿Qué consideras imprescindible en un zapato de novia?

Que tenga personalidad. Que diga algo sobre la mujer que lo lleva. Para mí, eso es más importante que cualquier adorno, color o silueta.

¿Cuánto tiempo se tarda en hacer un diseño personalizado?

El plazo estándar son unos dos meses, más que nada para cubrirnos frente a posibles imprevistos. Son muchos procesos: conseguir los materiales, cortar, coser, forrar, montar… Cada paso se hace de forma individual y requiere su tiempo. Por eso también hemos montado nuestra propia estructura de producción, para asegurar que todo se hace con mimo y a nuestro ritmo.

¿Qué retos supone hoy producir calzado artesanal en España?

Cada vez hay menos profesionales jóvenes. Muchos artesanos están cerca de la jubilación y no hay relevo generacional suficiente. Además, fabricar uno a uno, como hacemos nosotros, entorpece los procesos más industriales. Por eso decidimos crear nuestra propia estructura productiva: para mantener la calidad y el control en todo momento.

¿Y qué sueñas para el futuro de Just-Ene?

Siempre he querido abrir un segundo punto de venta, pero el camino no siempre ha sido fácil. Ahora mismo estoy muy ilusionada con la línea de bolsos de macramé y, sobre todo, con sacar una línea de productos para mascotas. Porque, ¿por qué ellas no pueden ir tan estilosas como nosotras?

Cortesía de Just-Ene

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