Garden Party Wedding: la tendencia de la aristocracia británica llega a la huerta valenciana

Redacción: Laura Pinillos
Flores silvestres, mesas largas bajo la luz del atardecer, naranjos como telón de fondo y una gastronomía que convierte cada bocado en recuerdo. Así es la boda que queremos para esta primavera/verano, y así la hace posible Gourmet Catering & Eventos en sus espacios bucólicos más exclusivos.
Fotografía de Angela Chirivella
Emplazamiento Huerto San Vicente
Catering Gourmet Catering & Eventos
Hubo un tiempo en el que las garden parties eran territorio exclusivo de la aristocracia británica. Corría el siglo XIX y los jardines de las grandes casas de campo inglesas se transformaban en escenarios de encuentros sociales donde el protocolo aflojaba apenas un botón de la chaqueta y la naturaleza se convertía en la anfitriona perfecta. La reina Victoria terminó de elevarlas a fenómeno social cuando comenzó a celebrarlas en los jardines del Palacio de Buckingham en 1868. El resto es historia.
Décadas después, la tradición cruzó el Atlántico y encontró una segunda vida en las mansiones de la costa este estadounidense. Allí, entre vestidos vaporosos, copas de champán y tardes interminables, escritores como F. Scott Fitzgerald inmortalizaron ese universo de glamour y deseo en novelas como El gran Gatsby.
Pero la verdadera reinvención ha llegado ahora. Porque si algo saben hacer las nuevas generaciones es quedarse con lo mejor de las tradiciones y darles una vuelta. Así nacen las conocidas garden party wedding: una forma de celebrar que conserva la elegancia relajada de las reuniones inglesas y la mezcla con todo aquello que mejor sabemos hacer en el Mediterráneo. Más sobremesa, más gastronomía, más naturaleza y menos rigidez.
No es casualidad que se haya convertido en una de las tendencias nupciales que más ha crecido en los últimos años. Las parejas buscan bodas bonitas, sí, pero también auténticas. Celebraciones donde el entorno importe tanto como la decoración y donde los recuerdos se construyan a través de experiencias. Y para eso, la huerta valenciana juega con ventaja.
Porque pocos lugares pueden presumir de lo que ofrece este paisaje: masías y alquerías centenarias, jardines de naranjos y limoneros que parecen no terminar nunca y una cultura gastronómica capaz de convertir cualquier reunión en una celebración de la vida. Gourmet Catering & Eventos, con más de 75 años de experiencia y más de 350 bodas organizadas cada año, ha encontrado en estos espacios el escenario perfecto para hacer realidad ese tipo de celebraciones.
«La boda garden party no es una tendencia más. Es una declaración de valores: lo natural sobre lo artificial, la experiencia sobre la apariencia, el recuerdo sobre el efectismo», explica Ángela Cócera, directora de espacios de bodas de la compañía.
Y quizá ahí esté la clave de su éxito. Las garden party wedding no impone una estética; la descubre. El espacio deja de ser un mero escenario para convertirse en parte de la historia. Las flores parecen surgir del propio jardín, las ramas de olivo, la fruta fresca o los tejidos naturales dialogan con el paisaje y la decoración no compite con el entorno, sino que lo acompaña. Mientras tanto, la gastronomía deja de ser un trámite para convertirse en uno de los recuerdos más duraderos de la celebración.
Tres escenarios donde la magia sucede sola
Gourmet Catering & Eventos gestiona en exclusiva algunos de los espacios más especiales de la Comunidad Valenciana. Lugares que parecen diseñados para albergar bodas al aire libre sin necesidad de añadir demasiados artificios.
La Vallesa de Mandor
Es la única casa de campo aristocrática de Valencia donde se celebran bodas. Una finca privada del siglo XVIII rodeada por más de 15.000 metros cuadrados de jardines en pleno Parque Natural. Aquí todo tiene una belleza difícil de fabricar: los salones conservan muebles originales y piezas históricas que ningún decorador podría replicar, mientras que los exteriores invitan a imaginar un cóctel entre árboles centenarios y una cena bajo el cielo abierto. Una boda con alma y con historia.
Huerto de San Vicente
Hay lugares que parecen diseñados para las celebraciones íntimas y este es uno de ellos. Los naranjos envuelven la finca en una atmósfera cálida y luminosa, mientras la luz se cuela entre las ramas creando ese efecto que ninguna iluminación artificial consigue reproducir. El antiguo cobertizo rehabilitado y convertido en salón acristalado permite disfrutar del paisaje durante todo el año sin perder un ápice de encanto. Una auténtica declaración de amor a la huerta valenciana.
Masía del Carmen
A apenas diez minutos de Valencia, esta masía combina el romanticismo de una finca histórica con todas las comodidades que requiere una gran celebración. Rodeada de pinos y equipada con una elegante pérgola acristalada, permite disfrutar de la naturaleza durante los doce meses del año. Sol, lluvia o una tarde de invierno: aquí el paisaje siempre forma parte de la experiencia.
Parque de la Marquesa
En pleno Valle de Ricote, a veinte minutos de Murcia, existe un lugar donde el tiempo parece avanzar a otro ritmo. Más de 2.000 palmeras dibujan un paisaje exuberante y sorprendente alrededor de una finca de 60 hectáreas que parece sacada de una película. La casa solariega del siglo XIX convive con nuevos espacios perfectamente integrados en el entorno, creando un conjunto capaz de acoger desde ceremonias íntimas hasta grandes celebraciones. El Huerto del Ficus, las Caballerizas restauradas, los jardines y un elegante salón interior convierten a Parque de la Marquesa en uno de los espacios nupciales más exclusivos del sureste español. La promesa es sencilla: que el lugar emocione tanto como el día que se celebra en él.
Cuando la gastronomía también forma parte del paisaje
Hay algo en lo que coinciden prácticamente todos los invitados a una boda: la comida siempre se recuerda. Y una garden party wedding sin una propuesta gastronómica memorable sería como un jardín sin flores.
Con más de siete décadas de experiencia, Gourmet Catering & Eventos ha construido una cocina que combina tradición mediterránea, producto de proximidad y una enorme capacidad de personalización. Cada menú se diseña pensando en la pareja y cada prueba gastronómica se convierte en uno de los momentos más esperados de la organización.
En estos espacios, además, la experiencia adquiere otra dimensión. El cóctel puede desarrollarse entre naranjos, los aperitivos circular por los jardines y el banquete transformarse en una sobremesa eterna de verano de esas que nadie quiere abandonar. Porque, en realidad, eso es exactamente lo que buscamos cuando celebramos una boda: compartir unas horas tan especiales que parezcan detener el tiempo.
«Más de 350 parejas al año confían en Gourmet Catering & Eventos para el día más importante de sus vidas. Y ninguna boda se parece a la anterior», concluye Ángela Cócera.



