La guía definitiva para ser la invitada mejor vestida este otoño (y no morir de frío en el intento)

INVITADA

Redacción: Laura Pinillos

Se acabó eso de pensar que el frío es enemigo de los looks de invitada. El otoño y el invierno llegan cargados de tejidos apetecibles, colores profundos y siluetas que hacen que vestirse para una boda sea, una vez más, la mejor excusa para estrenar. Estas son las tendencias que veremos —y querremos llevar— en los próximos meses.

Si tienes una boda a la vista este otoño o invierno, tenemos buenas noticias: no hace falta empezar de cero. Muchas de las tendencias que nos han acompañado durante el verano continúan esta temporada, aunque se transforman para adaptarse a los meses más fríos. Cambian los tejidos, se oscurece la paleta y aparecen nuevas formas de llevar algunos de los grandes hits del momento.

Para saber qué veremos en los próximos meses y, sobre todo, qué merece la pena tener en el radar si tienes una boda a la vista, hablamos con Isabel Ruis, de Love is in the air, que nos da las claves para acertar con nuestros looks de invitada.

Del verano al otoño: las tendencias que se quedan

No todo lo que triunfa en verano desaparece cuando bajan las temperaturas. Algunas tendencias simplemente se ponen una capa más. Los tejidos fluidos siguen teniendo mucho que decir, aunque ahora llegan en versiones más estructuradas y cálidas como el crepé, el satén pesado o el terciopelo ligero. “Este otoño veremos una evolución natural de muchas de las tendencias que han protagonizado el verano. Los tejidos fluidos seguirán siendo protagonistas, aunque en versiones más estructuradas como el crepé, el satén pesado o el terciopelo ligero”, explica Isabel.

También cambia la paleta de color. Los tonos luminosos del verano dejan paso a colores más profundos y envolventes como el burdeos, el chocolate, el verde oliva o el mantequilla, perfectos para construir looks de invitada con ese punto sofisticado que pide la temporada.

Y sí, las flores siguen aquí. Pero no exactamente como las dejamos en verano. “También seguiremos viendo flores, aunque reinterpretadas en aplicaciones tridimensionales o bordados más sofisticados”, apunta Isabel.

La nueva invitada apuesta por prendas que duren

Más allá de las tendencias, hay un cambio de mentalidad que cada vez pesa más a la hora de elegir un look de invitada: comprar prendas que tengan más de una vida. Cada vez más invitadas buscan piezas especiales que puedan volver a llevar y que reflejen su personalidad”, explica Isabel.

Y tiene todo el sentido. Porque si vamos a invertir en un vestido precioso para una boda, mejor que pueda acompañarnos después en una cena especial, una fiesta o cualquier otra ocasión en la que queramos sentirnos especialmente guapas. Por eso, esta temporada ganan puntos las siluetas depuradas, los buenos tejidos y los colores fáciles de reutilizar. Menos tendencia fugaz y más piezas con personalidad propia.

El look de invitada que siempre funciona

Si hay una boda marcada en rojo en el calendario y no sabes por dónde empezar, Isabel apuesta por una fórmula que nunca falla:  Para mí, el look perfecto combina elegancia, personalidad y naturalidad. Un vestido midi o largo de líneas depuradas en un tejido de calidad, acompañado de accesorios cuidadosamente elegidos, siempre funciona”, asegura.

La clave está en no sobrecargar. “Creo que la verdadera sofisticación no está en llevar un estilismo recargado, sino en encontrar el equilibrio”, explica Isabel. Una buena noticia para las que prefieren aquello de “menos es más”. Cuando el vestido tiene una buena confección, favorece y tiene personalidad, los accesorios pueden limitarse a acompañar.

Vestido de novia con flores de Sophie et Voilá

Y cuando llega el frío, el abrigo también cuenta

Aquí llega uno de los grandes retos de cualquier boda de otoño-invierno: qué ponerse encima del vestido. Porque podemos encontrar el vestido perfecto, los zapatos perfectos y los pendientes perfectos, pero si después plantamos encima el primer abrigo que encontramos en el armario… tenemos un pequeño problema.

La primera clave es jugar con las proporciones. “La prenda exterior debe acompañar la silueta del vestido. Un abrigo de corte limpio o una blazer perfectamente estructurada suelen ser las opciones más elegantes”, explica Isabel.

La segunda tiene que ver con los colores y los tejidos. No hace falta que abrigo y vestido sean exactamente iguales, pero sí que exista cierta armonía. Los contrastes pueden funcionar fenomenal cuando están bien pensados y mantienen ese punto sofisticado.

Y la tercera es quizá la más importante: asumir que el abrigo también forma parte del look. “En una boda de otoño es muy probable que el abrigo o la chaqueta sean visibles durante buena parte del evento. Por eso no deben entenderse como una solución práctica de última hora, sino como una pieza protagonista que complete el conjunto con la misma importancia que el vestido”, señala Isabel.

Las claves para acertar esta temporada

Si tuviéramos que resumir las tendencias de invitada de otoño-invierno en unas pocas palabras, serían estas: tejidos ricos, colores profundos, siluetas depuradas y prendas que puedan volver a salir del armario.

La buena noticia es que esta temporada no hay que elegir entre ir cómoda o ir espectacular. Las nuevas propuestas apuestan precisamente por encontrar ese equilibrio: vestidos que favorecen, tejidos que acompañan el movimiento, accesorios que suman y prendas exteriores que dejan de ser un simple recurso contra el frío para convertirse en parte esencial del estilismo.

Porque sí, el objetivo es ser la invitada mejor vestida. Pero si además podemos reutilizar el vestido, estar cómodas y no congelarnos en el intento, mucho mejor.