Silvia Fernández vuelve a su ORIGEN para redefinir a la novia de hoy

NOVIA

Redacción: Laura Pinillos

Con ORIGEN, su nueva colección, Silvia Fernández vuelve a los lugares, los tejidos y las emociones que han dado forma a su trayectoria. De Ponferrada a Madrid, la diseñadora reivindica la artesanía, la personalidad y una idea de la novia cada vez más alejada de los convencionalismos: la de una mujer que sabe quién es y cómo quiere sentirse.

Crédito Silvia Fernández 

Crédito Silvia Fernández 

Hay viajes que no consisten en ir más lejos, sino en mirar atrás para entender mejor hacia dónde queremos ir. De esa idea nace ORIGEN, la nueva colección de Silvia Fernández, una propuesta que conecta las raíces de la firma, nacida en Ponferrada, con Madrid, la ciudad en la que la diseñadora se formó y aprendió a dar forma a todo lo que llevaba dentro. Una vuelta a casa, sí, pero sin nostalgia excesiva ni ganas de quedarse anclada en el pasado.

Presentada en el entorno del monumento a Alfonso XII, en el parque de El Retiro, la colección tiene algo de declaración personal. Allí, frente al mismo lugar donde pasaba tardes enteras durante sus años de estudiante, Silvia Fernández ha cerrado un círculo: el de aquella adolescente que todavía buscaba su sitio y el de la mujer que hoy dirige una firma de moda nupcial con una identidad propia.

En ORIGEN conviven tejidos que recuperan el encanto de otras épocas, como el shantung y las bámbulas, velos amantillados y ondas de inspiración vintage. Pero, sobre todo, hay una convicción que atraviesa cada diseño: el vestido de novia debe acompañar a quien lo lleva, no convertirla en alguien que no es. Hablamos con la diseñadora sobre raíces, costura, confianza y esa misión nada sencilla de encontrar un vestido para uno de los días más fotografiados —y emocionantes— de la vida.

BIANCA: ORIGEN habla de identidad, raíces y evolución. ¿Qué significa para ti volver al origen en esta nueva colección?

Silvia Fernández: Creo que nunca debemos perder de vista nuestro origen. Para mí, es imposible avanzar sin tener claro de dónde vienes, y ORIGEN nace precisamente de esa idea. Es la unión entre Ponferrada, donde nació la marca, y Madrid, la ciudad en la que me formé y que tanto nos ha dado como firma. Le debo mucho a Madrid, y esta colección también es una forma de reconocer todo lo que ha significado en nuestro camino.

BIANCA: Has elegido el entorno del monumento a Alfonso XII, en El Retiro, para presentar la colección. ¿Qué tiene ese lugar para ti?

Silvia Fernández: Todas mis colecciones tienen mucho de mí, porque son mi manera de expresarme. Durante mis años de estudiante pasé muchos momentos sola frente a ese monumento, viendo atardecer. Busqué ese mismo momento en el desfile. Hoy tengo 50 años, pero sigo llevando dentro a aquella adolescente que buscaba su sitio, que todavía no confiaba del todo en sí misma y que no sabía cómo sacar todo lo que llevaba dentro. Para mí, este desfile fue también una forma de proyectar ese mensaje: todo es posible cuando aprendes a confiar en ti misma.

La costura como punto de partida

BIANCA: En una industria en la que hablamos tanto de tendencias, tú reivindicas algo mucho más esencial: el oficio. ¿Qué papel tiene la artesanía en ORIGEN?

Silvia Fernández: Ya no hablamos solo del ADN de una colección, sino del ADN de la marca. Yo soy costurera antes que diseñadora, y esa pasión por la costura está detrás de cada prenda que hacemos. Hay mucho trabajo de investigación, de patronaje, de tejidos y de búsqueda constante de la perfección. Porque, al final, todo empieza en una máquina de coser y para mí la costura sigue siendo un arte.

BIANCA: Decir que eres costurera antes que diseñadora explica bastante bien tu manera de entender la moda. ¿Se puede crear un buen vestido sin conocer lo que ocurre entre el papel y la máquina de coser?

Silvia Fernández: Para mí, conocer la costura es fundamental. No entiendo el diseño sin comprender cómo se construye una prenda, cómo responde un tejido o qué necesita un patrón para que el resultado funcione. Detrás de cada vestido hay muchas horas de trabajo y un equipo que conoce el oficio. La artesanía exige tiempo, conocimiento y atención al detalle, y eso es algo que no se puede improvisar.

Vestido de novia con flores de Sophie et Voilá

Crédito Silvia Fernández

BIANCA: En ORIGEN recuperas tejidos y recursos que parecían haber quedado en segundo plano. ¿Qué te apetecía rescatar del pasado?

Silvia Fernández: Con ORIGEN regreso a tejidos que llevaban años más olvidados, como el shantung, las bámbulas, los velos amantillados o las ondas de inspiración vintage. Quería volver a esos códigos más clásicos que forman parte de la historia de la novia y reinterpretarlos desde una mirada actual, regresando, como dice la propia colección, al origen.

Una novia sin disfraces

BIANCA: Cuando diseñas un vestido de novia, ¿qué mujer tienes en mente? ¿Y qué te gustaría que sintiera al llevarlo?

Silvia Fernández: Seguridad. Esa es la clave. Vestimos a mujeres en uno de los momentos más especiales de su vida, pero también en uno de los más vulnerables. El altar impone y ser el centro de todas las miradas también. Por eso, el vestido de novia tiene que abrazar a la mujer que lo lleva, acompañarla y hacer que se sienta ella misma, sin disfraces.

BIANCA: Porque una cosa es sentirse una novia espectacular y otra muy distinta es sentirse disfrazada de novia.

Silvia Fernández: Exactamente. El vestido tiene que hablar de la mujer que lo lleva. No debería obligarla a convertirse en alguien diferente ni hacer que deje de reconocerse. Cuando una mujer se siente cómoda, segura y fiel a sí misma, eso se transmite. Para mí, esa conexión es mucho más importante que cualquier tendencia.

BIANCA: La moda nupcial se ha abierto a mujeres con gustos, estilos y maneras de entender el matrimonio muy diferentes. ¿Cómo se diseña para una novia que ya no quiere seguir un manual?

Silvia Fernández: El vestido de novia tiene que hablar de la mujer que lo lleva. Nosotros empezamos a trabajar desde esta identidad en 2018 y seguimos abanderando esta propuesta porque forma parte del ADN de la casa y también de mis valores como mujer. La novia tiene derecho a participar en la elección de su vestido, a reconocerse en él y a decidir cómo quiere sentirse, sin que el mercado le imponga una única manera de vestir. La mujer de hoy tiene mucho más criterio y sabe perfectamente cuándo algo conecta con ella y cuándo no, no es tan fácil de engañar.

BIANCA: Es decir, que el vestido no debería tener más personalidad que quien lo lleva.

Silvia Fernández: Para mí, lo importante es que exista un equilibrio. Un diseño puede tener mucha fuerza, pero debe conectar con la mujer. La personalización permite precisamente eso: escucharla, conocer sus gustos y trabajar para que el resultado tenga sentido para ella. Cada novia es diferente y no creo que todas deban responder a un mismo ideal.

BIANCA: ¿Y qué pasa cuando la novia llega con una idea muy clara, pero esa idea no termina de funcionar como esperaba?

Silvia Fernández: Ahí es donde entra nuestro trabajo: escuchar, asesorar y encontrar la mejor manera de llevar esa idea a la realidad. La novia debe sentirse parte del proceso y tener voz en las decisiones. Nuestro papel no es imponerle lo que creemos que debe llevar, sino ayudarla a encontrar un diseño con el que se identifique de verdad.

Tres palabras y una declaración de intenciones

BIANCA: Si tuvieras que definir ORIGEN en tres palabras, ¿cuáles elegirías?

Silvia Fernández: Honestidad, artesanía y exclusividad. Honestidad, porque ORIGEN habla de quién soy y de dónde vengo, sin artificios. Artesanía, porque detrás de cada prenda hay costura, tejidos, horas de trabajo y, sobre todo, un equipo que conoce el oficio y cuida cada detalle para mantener viva esa forma de hacer moda. Y exclusividad, porque cada diseño busca tener una identidad propia y hacer que la mujer que lo lleva se sienta única, sin dejar de ser ella misma.

BIANCA: Después de tantos años de trayectoria, ¿qué te sigue emocionando de un vestido de novia?

Silvia Fernández: La capacidad que tiene de hacer que una mujer se sienta segura y especial en un momento tan importante. Para mí, no se trata únicamente de crear un vestido bonito, sino de acompañar a esa mujer y conseguir que se reconozca en él. Cuando eso sucede, el trabajo tiene sentido.

 

Crédito Silvia Fernández

Crédito Silvia Fernández