Como hacer de tu maquillaje de invitada, uno eterno

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Redacción: Laura Pinillos

Hay una pregunta que todas las invitadas se hacen antes de salir de casa y que rara vez verbalizan: ¿llegará mi maquillaje vivo al final de la boda? Porque por muy bonita que sea la base recién aplicada, una celebración de verano es una auténtica prueba de resistencia. El calor, los abrazos, las lágrimas de emoción y las horas de baile no perdonan. La diferencia entre un maquillaje que desaparece a mitad del cóctel y otro que sigue impecable al final de la noche está, casi siempre, en los pequeños detalles.

Todos los trucos para que tu maquillaje esté intacto y que necesitas como próxima boda 

Cortesía de Palogoca

Cortesía de Borea.Photo

Hay algo que todas las invitadas de boda tenemos en común. Podemos pasarnos semanas buscando el vestido perfecto, encontrar por fin unas sandalias que no sean una tortura y reservar cita en la peluquería con meses de antelación. Pero, cuando llega el gran día, hay una preocupación que siempre aparece justo antes de salir de casa: ¿aguantará el maquillaje hasta el final de la fiesta?

Porque una boda de verano pone a prueba cualquier beauty look. El calor, las horas al sol, los abrazos, las lágrimas durante los votos, el cóctel, la cena y esa pista de baile que prometiste abandonar «pronto» son suficientes para que hasta la mejor base empiece a rendirse.

La buena noticia es que conseguir un maquillaje que sobreviva del «sí, quiero» al último temazo de la noche no depende de llevar más producto, sino de utilizar las fórmulas adecuadas y aplicarlas con estrategia. Estos son los trucos que recomiendan los expertos para llegar al photocall de las dos de la madrugada con la piel tan bonita como cuando saliste de casa.

Menos maquillaje, mejores resultados

Si todavía piensas que una base más gruesa equivale a un maquillaje más duradero, quizá sea el momento de desterrar ese mito.

«Pensar que cuanto más maquillaje aplicamos, más va a durar. En realidad, ocurre justo lo contrario: el exceso de producto acaba cuarteándose y desapareciendo antes. En verano, menos cantidad y mejores fórmulas siempre es la combinación ganadora», explica Raquel Linde, experta en belleza y Marketing Manager de You Are The Princess.

La clave está en elegir productos ligeros, de larga duración y aplicarlos poco a poco, construyendo el acabado sin saturar la piel.

Todo empieza antes de la base

Por muy buena que sea una base de maquillaje, si la piel no está preparada, difícilmente resistirá una jornada maratoniana.

«Todo empieza mucho antes de la base. Una piel bien hidratada y preparada es el mejor primer. Si la piel está equilibrada, el maquillaje se adhiere mejor y permanece bonito durante muchas más horas», señala Raquel Linde.

La hidratación es, por tanto, el paso que nunca deberíamos saltarnos. Una crema ligera adaptada al tipo de piel y unos minutos para que se absorba marcarán la diferencia.

Las bases ligeras son las grandes aliadas del verano

Cuando suben las temperaturas, las texturas pesadas juegan en nuestra contra. En lugar de apostar por una cobertura extrema desde el principio, es mejor construir el maquillaje poco a poco.

«La clave no está en la cobertura, sino en la textura. Es preferible una base ligera y modulable que permita construir el acabado poco a poco. La piel respira mejor, el resultado es más natural y resiste mejor el calor», afirma la experta.

Además de verse más bonita en persona, este tipo de acabado también favorece mucho más en las fotografías, evitando el temido efecto máscara.

Vestido de novia con flores de Sophie et Voilá

Cortesía de Mónica Ortega

El polvo solo donde hace falta

Uno de los errores más habituales consiste en cubrir todo el rostro con polvos para intentar evitar los brillos. Sin embargo, eso puede hacer que la piel pierda frescura y luminosidad. «Sellar de forma estratégica. No hace falta empolvar todo el rostro; basta con fijar la zona T y los puntos donde solemos generar más brillo. Así controlamos el sudor sin apagar la luminosidad natural de la piel», recomienda Raquel Linde.

El kit de emergencia que toda invitada debería llevar

Hay tres productos que ocupan muy poco espacio en el bolso y pueden salvar cualquier retoque de última hora.

«Un labial, unos papeles matificantes y un pequeño spray fijador. Es un kit de supervivencia infalible: los papeles eliminan el exceso de grasa sin estropear el maquillaje y el spray devuelve ese efecto de piel recién maquillada en cuestión de segundos», explica Linde. Con ellos, bastarán apenas dos minutos para refrescar el maquillaje antes del banquete, después del baile o justo antes de las fotos de grupo.

El truco que utilizan los maquilladores profesionales

Si hay un consejo que comparten la mayoría de maquilladores profesionales, es que la paciencia merece la pena. «Trabajar el maquillaje por capas muy finas. Varias capas ligeras siempre duran más que una sola muy cargada y, además, el acabado resulta mucho más elegante y favorecedor en las fotografías», concluye Raquel Linde.

En definitiva, el secreto para que el maquillaje sobreviva a una boda de verano no está en cubrir más, sino en preparar bien la piel, elegir fórmulas ligeras y fijar únicamente donde es necesario. Porque el objetivo no es solo que el maquillaje dure muchas horas, sino que siga viéndose bonito, natural y luminoso desde el «sí, quiero» hasta la última canción de la noche.

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