Los secretos que esconde el collar nupcial de Isabel II
Redacción: Carla Blanco
El universo boda es un fantástico mundo donde sumergirse durante unos minutos y dejarse llevar por todo cuanto hay en él, especialmente para las novias y es que ese día todo gira a su alrededor. Es el centro de atención de todas las miradas y no es para menos: vestido, peinado, joyas y maquillaje. Todo cuenta en este gran día en el que nada puede pasar desapercibido, hasta el más mínimo detalle es importante.
Si nuestra boda nos parece un mundo, ni que decir tiene si la comparamos con las de la realeza donde todo se multiplica por mil, literalmente. Más aún cuando hablamos de las joyas y es que su joyero es digno de estudio. Pendientes, collares o anillos que se acompañan de las mejores tiaras de cada dinastía. Sin embargo, lejos de los clásicos diamantes, hay otro elemento que se ha ido colando en las bodas más importantes y puede que haya pasado desapercibido.
Todos los secretos del collar que lució la reina Isabel II de Inglaterra en su boda y el resto de su vida
El universo boda es un fantástico mundo donde sumergirse durante unos minutos y dejarse llevar por todo cuanto hay en él, especialmente para las novias y es que ese día todo gira a su alrededor. Es el centro de atención de todas las miradas y no es para menos: vestido, peinado, joyas y maquillaje. Todo cuenta en este gran día en el que nada puede pasar desapercibido, hasta el más mínimo detalle es importante. Si nuestra boda nos parece un mundo, ni que decir tiene si la comparamos con las de la realeza donde todo se multiplica por mil, literalmente. Más aún cuando hablamos de las joyas y es que su joyero es digno de estudio. Pendientes, collares o anillos que se acompañan de las mejores tiaras de cada dinastía. Sin embargo, lejos de los clásicos diamantes, hay otro elemento que se ha ido colando en las bodas más importantes y puede que haya pasado desapercibido. La reina Isabel II fue todo un referente en muchos sentidos, y uno de ellos fue el de la moda. Además de un espectacular vestido adornado por los mejores diamantes del mundo, la que fuera reina de Inglaterra lució un collar completamente inesperado que brillaba con luz propia y que casualmente combinaba con su vestido que llevaba más de diez mil perlas cosidas a él.
El collar de perlas de Isabel II
En el esplendor de la posguerra y en medio de la efervescencia de la reconstrucción, el 20 de noviembre de 1947, la princesa Isabel contrajo matrimonio con el teniente Felipe Mountbatten en la Abadía de Westminster. La ceremonia no solo marcó el inicio de una de las uniones más icónicas de la monarquía británica, sino que también dejó un legado en cuanto a la indumentaria real, especialmente en lo que respecta al collar de perlas que lució la entonces princesa Isabel, hoy conocida como la Reina Isabel II.
El collar de perlas que adornó el cuello de la joven princesa ese día histórico era una pieza de inmenso valor simbólico y estético. Compuesto por tres filas de perlas en forma de lágrima, cada una de un tamaño uniforme, la joya se remontaba a la colección real de perlas que databa de siglos atrás. Estas perlas, de un blanco iridiscente y un brillo natural, eran el producto de años de selección meticulosa y cuidado artesanal.
La historia detrás de este collar era tan fascinante como la pieza misma. Se decía que las perlas habían sido reunidas por la Reina María, abuela de Isabel II, quien las había heredado a su vez de su madre, la Reina Alejandra. Este linaje de perlas pasó a formar parte de las joyas de la Corona, y el collar en cuestión era una de las piezas más emblemáticas de esa colección.
El diseño del collar era elegante en su simplicidad, lo que lo hacía destacar aún más sobre el vestido de novia de la princesa Isabel. La forma en la que las perlas se entrelazaban y caían en tres hileras alrededor de su cuello complementaba a la perfección el estilo clásico y refinado de la época.
Todos los secretos que esconde
Además de su valor estético y histórico, el collar de perlas de la Reina Isabel II adquirió un significado sentimental aún mayor debido a su uso en un momento tan significativo como su boda. Desde entonces, la joya ha sido vista en diversas ocasiones en eventos oficiales y retratos reales, consolidándose como uno de los tesoros más preciados de la monarquía británica. En resumen, el collar de perlas que lució la princesa Isabel en su boda con el teniente Felipe Mountbatten fue mucho más que una joya; fue un símbolo de tradición, historia y elegancia que ha perdurado a lo largo de las décadas, convirtiéndose en un ícono de la realeza británica y en una pieza invaluable de su legado cultural.