El espíritu flow 2000 es ella: Minerva Portillo

BODASNOVIA

Redacción: Laura Pinillos

La reina de la música urbana, Bad Gyal, canta una canción que reivindica el flow de los 2.000. Y si hay alguien que ha sabido encarnar esa esencia con naturalidad y magnetismo a lo largo del tiempo, es, sin duda, Minerva Portillo. La modelo, traslada algunas de las principales tendencias del principio del milenio a inusuales propuestas para novias, con estilismos creados por ella misma.

En las fotos, Minerva Portillo lleva un vestido columna transparente con plumeti de cristal y lazo bordado de brillos en el centro del escote de JUAN VIDAL. Calcetines de WOMEN’SECRET. Sandalias de brillos de MAGRIT.

Con las primeras luces del día, Minerva cruza el umbral del plató, irradiando una energía que se siente en el aire, como un perfume invisible que lo impregna todo. Está feliz, radiante, plenamente consciente del momento que está a punto de vivir. Mientras las manos expertas del equipo de maquillaje acarician su rostro, su mente, inquieta y creativa, ya está en otro lugar: visualizando cada estilismo que, con mucho amor y cuidado, ha orquestado para su propia editorial de novia. Así es Minerva, modelo y estilista

Cuando le preguntamos por sus primeros pasos en el modelaje, su mirada se suaviza, y su voz adquiere el tono de quien rememora un sueño de infancia. “Desde que tengo uso de razón, soñaba con ser una de esas modelos que miraban las revistas de moda y que idolatraba. Crecí con un póster gigante en mi habitación con Claudia Schiffer y Naomi Campbell”, confiesa con dulzura. 

“En un principio a mi padre le asustaba la idea de que me dedicara al mundo de la moda y no le gustaba” continúa la modelo. “Pero insistí tanto que un día me acompañó a un casting que organizaba la agencia Elite para el concurso Elite Model Look”. Tenía solo 14 años, pero en su interior, ya poseía la certeza de lo que quería. Aquella vez, la victoria se le escapó de las manos, pero la puerta de su destino había quedado entreabierta.

A veces, el destino se disfraza de tijeras y de un golpe de atrevimiento. Un día, el legendario fotógrafo José Manuel Ferrater decidió cortar su melena y teñirla de un rubio platino que realzaba aún más la profundidad de sus ojos azules y enmarcaba su rostro con el dramatismo de unas cejas espesas. Su estatura, que podía haber sido un obstáculo en la pasarela (1,70 m), se convirtió en un detalle irrelevante. Después de todo, Kate Moss ya había demostrado al mundo que la actitud podía pesar más que los centímetros. Y Minerva tenía eso: actitud, carisma, una personalidad magnética que encajaba a la perfección en una industria que añoraba la irreverencia de las supermodelos de los 90. Su gran momento llegó cuando, en 2002, fue coronada como modelo revelación en la Pasarela Gaudí.

Desde entonces, su trayectoria la ha llevado a compartir plató con los grandes maestros de la fotografía. Su belleza, etérea y desafiante a la vez, ha sido capturada por el objetivo de Ellen von Unwerth, Peter Lindbergh, Steven Klein, Rankin, Rubén Afanador, Bettina Rheims e, incluso, el mítico Helmut Newton, quien tuvo el privilegio de retratarla un año antes de su fallecimiento.  “Cuando llegó mi momento de máximo reconocimiento a nivel internacional, la gente pensaba que había caído del cielo, pero nada más lejos de la realidad. Yo ya llevaba muchísimos años trabajando por mi sueño, con mucho sacrificio y con mucha constancia”, revela con sinceridad.

Durante su carrera ha podido trabajar con los mejores fotógrafos, Ellen von Unwerth, Peter Lindbergh, Steven Klein, Rankin, Ruben Afanador, Bettina Reims e, incluso, Helmut Newton un año antes de morir..

Su rostro ha sido el emblema de campañas inolvidables para firmas como Levi’s, Fornarina, Philosophy di Alberta Ferretti, Cacharel, Jean Louis David y David Yurman. Y hoy, cuando su presencia vuelve a ser una de las más codiciadas por las marcas más exclusivas, poder compartir unos instantes con Minerva se siente como un auténtico privilegio. Porque hay algo en ella que trasciende la moda y el tiempo: una esencia irrepetible, el reflejo de una mujer que nunca dejó de soñar. 

Hablamos con ella del amor y de su profesión

A lo largo de toda su trayectoria, ¿diría que ha sido un camino fácil o ha tenido muchas piedras que esquivar? 

“No fue un camino fácil. Tuve que sacrificar mi adolescencia, mi familia, amigos, fechas, porque siempre estaba viajando sola, en un mundo de adultos. Con el tiempo, todas aquellas piedrecitas que yo fui encontrando, unas más grandes y otras más pequeñas, se fueron convirtiendo en diamantes. A día de hoy, abrazo el proceso absoluto porque gracias a todo lo que he aprendido soy la persona que soy hoy en día.”

¿Cuál es la faceta con la que más disfruta, siendo modelo o como estilista?

“Me gusta todo y disfruto tanto estando delante como detrás del objetivo. El haber estado delante del objetivo de los mejores fotógrafos del mundo se convirtió en mi mejor escuela para mi faceta como estilista. Ya en aquel entonces mi agencia de París, Marilyn, mis bookers cuando llegaban las modelos nuevas me pedían como favor si podía ocuparme de ellas y llevármelas de compras para crearles looks. Y también, las directoras de las grandes cabeceras, cuando hacíamos los editoriales, confiaban mucho en mi criterio y me daban mucha libertad a la hora de crear looks con lo que ellas habían traído”.

¿Cómo te definirías personal y profesionalmente?

“Personalmente soy una persona extremadamente sensible, justiciera, soñadora, con unos excelentes valores de educación que me ha dado mi abuela paterna, que es la persona que me crió, y de lo cual me siento muy orgullosa y quizás sea una de mis mayores riquezas. A nivel profesional, soy muy, muy exigente, perfeccionista, con una amplia visión”.

¿Qué consejo le darías a la Minerva de  pequeña?

“Sobre todas las cosas, que sea ella misma en su máxima esencia. Que esto es una carrera de fondo y que no llega la más bella, sino la que más perseverancia tiene.”

Enlazando con el editorial, ¿qué le ha enseñado la vida sobre el amor? 

“Que el amor es cuidar, respetar, tener empatía, que no duele. Es el lugar donde sientes paz en el corazón. Solamente ahí es donde reside el verdadero amor”. 

A pesar de todos los prejuicios que existe sobre este cliché, ¿cree en el amor a primera vista?

“Sí, el mío lo fue. Pero sobre todas las cosas creo en las energías. Para mí lo más importante no es tu físico, a qué te dedicas o cuántas pertenencias tienes; sino tu energía, la manera en la haces sentir a los demás”.

 

Vestido de novia con flores de Sophie et Voilá

BOLSO PEQUEÑO FRUNCIDO PIEL FLORA CARMEN TESSA

PVP: 300,00€

Es decir, ¿vuestro amor comenzó con un flechazo?

Sí, absolutamente fue un flechazo. La primera vez que nos cruzamos fue en la calle Intensa, en Barcelona. Él salía de un casting y yo entraba. Tengo ese momento súper nítido, grabado a fuego en mi corazón, como si fuera ayer. 

¿Cómo fue su boda?

“Ariel (Castro) y yo nos casamos en Barcelona a los tres meses de estar juntos. Nuestras familias se quedaron impactadas, sobre todo porque yo era muy joven. Nos casamos por la iglesia, de mañana, vestida de blanco, de la manera más tradicional. Fue una boda íntima, muy emotiva, con nuestra gente y  al son de Adiós Nonino, un tango argentino, que es de donde es mi marido”: 

¿Cambiaría algo de su boda si se casara hoy?

Nada, absolutamente no cambiaría nada. Fue perfecto. 

¿Qué es lo mejor que te ha dado el matrimonio? 

Mi familia, que es mi todo, lo más bonito de mi vida. Hemos superado juntos obstáculos, hemos ido creciendo juntos y ante todo somos amigos y cómplices. Es mi amante. Nuestro matrimonio se basa en la lealtad que nos tenemos y el amor tan inmenso que nos une.

Entrando en términos de moda, cuéntanos cómo era tu vestido de novia.

Esa es una anécdota que poca gente conoce, pero yo estaba de vacaciones con Ariel en Ibiza y conocí a Juanjo Oliva, que en aquel entonces empezaba también su carrera como diseñador. En una de nuestras conversaciones le dije que me casaba en nueve días y aún no tenía traje. Él mismo se ofreció a hacerme mi vestido de novia, y además, me lo acabó regalando. 

Fue un vestido blanco nuclear sin cancan, con un lazo rosa gigante en la espalda baja,  acompañado de una estola en color rosa. Los zapatos de Gucci, también en color rosa. Es un vestido que no pasará de moda nunca,  un vestido que a día de hoy lo podría seguir utilizando. 

Si se volviera a casar, ¿cómo sería su traje nupcial?

Posiblemente elegiría un vestido de encaje, blanco, ligero, con transparencias sutiles. Y me pondría un velo, ya que el día que me casé, yo no llevaba velo. 

¿Cree que muchas novias actuales siguen estancadas en el pasado, sin sentirse ellas mismas?

Creo que la novia actual ha evolucionado mucho. Yo les diría personalmente que no escuchen demasiado el consejo de sus familiares, madre, hermana… que sean ellas mismas.  Es un día único y muy especial, que si sueñan con haber sido María Antonieta, que lo sean, que si quieren ser y convertirse en una sirena, que ese día sean una sirena. Deben ser ellas mismas en su máximo esplendor brillando con su propia luz. 

¿Cuál es el mensaje que quiere transmitir con esta editorial?

Este editorial de moda es un canal de transmisión de mi yo más profundo y de mi mundo interno. Todo está medido desde el estilismo, el pelo, el maquillaje. Invito a futuras novias -y a las que no, también- a soñar y a disfrutar tanto como yo la he disfrutado.

Minerva es, y siempre será, una fuerza imparable. No hay obstáculo que pueda doblegar su espíritu ni desafío que le haga titubear. Su esencia es la de quien convierte cada reto en una oportunidad y cada meta en un nuevo horizonte. Posee un don incomparable, una luz única que brilla con intensidad propia. No es solo habilidad, no es solo talento; es el amor que impregna cada cosa que toca, cada sueño que persigue, cada paso que da. Porque como ella dice, todo lo hace con mucho amor. 

Aqui, Minerva combina un vestido blanco de tul con volúmenes dramáticos y corpiño transparente de REVELIGION con una gargantilla de tamaño extra grande de perlas con acabado en forma de cruz de CHANEL y guantes de tul largos de GUANTE VARADÉ. Además de unos zapatos de vinilo transparente con corazón en la punta de JUAN VIDAL.

Look compuesto por un vestido de encaje, palabra honor y con estructura interior acompañado de un micro bolero de cuello perkins de JUAN VIDAL. Bailarina en color crema y detalle de cadena de JIMMY CHOO. Medias de encaje blanco de BERSHKA.

Un retrato de Minerva aacompañado de un velo de tul largo de MIMOKI. Pendientes de perlas naturales adornadas de brillos de JOYAS ANTIGUAS SARDINERO

Minerva luce un bustier encorsetado de encaje y pololo en color blanco, ambos vintage, de DIOR. Blazer larga con botón lateral y ajustada en la cintura confeccionada en tejido de crepé de seda natural de CLARO COUTURE. Collar, a modo de tocado, repleto de brillos, adquirido en un anticuario. Zapatos de tacón de MAGRIT.