Ellos no visten invitadas

INVITADA

Redacción: Laura Pinillos

A pesar de ser uno de los principales motores de la moda de autor en España, muchos creadores prefieren no caer en la etiqueta ¿existe un prejuicio sobre la moda para invitadas?



Cortesía de Magda Butrym 

Coresía de Pronovias

La moda de autor española ha sabido tejer su propio lenguaje entre la tradición y la innovación, logrando reconocimiento dentro y fuera de nuestras fronteras. En este universo, la moda para invitadas ha ocupado un lugar privilegiado, convirtiéndose en un pilar clave del sector

Sin embargo, es innegable que sigue existiendo cierto recelo entre algunos diseñadores a ser encasillados dentro de esta categoría. Para muchos creadores, la etiqueta de ‘moda para invitadas’ puede suponer una limitación, un corsé invisible que encierra su arte dentro de las fronteras de lo que se considera socialmente apropiado para un evento. Pero, ¿hasta qué punto esta percepción es justa?  

Vuelta atrás

Para comprender el peso real de la industria textil en España, basta con mirar las cifras. Detrás de la industria de la locomoción y la química, se encuentra la industria textil como la tercera que mayor Producto Interior Bruto (PIB) genera en España. Esto no es ninguna broma. 

De manera más concreta, según recoge el Informe Económico de la Moda en España, impulsado por el Observatorio del Textil y la Moda y Modaes, patrocinado por Minsait, Pressto y SGS, el sector de la moda en España representa el 2,8% del PIB y el 8,2% de las exportaciones de nuestro país; además, por si seguimos teniendo dudas, emplea 130.000 trabajadores de manera directa y factura anualmente alrededor de 15.000 millones de euros. 

Desde el siglo XIX, la moda española ha ido consolidando su lugar en la escena global. El auge definitivo llegó en los años noventa con la expansión de Zara, que transformó Galicia en un epicentro del textil. Sin embargo, frente a los gigantes del retail, han surgido pequeñas firmas con una identidad propia, seduciendo a una clientela que busca algo más que prendas masificadas.

De todas las especialidades, la moda de invitadas se posiciona como una de las más lucrativas. Su demanda es innegable y su mercado, extenso. Sin embargo, muchos diseñadores independientes prefieren mantenerse al margen de una etiqueta que consideran demasiado encorsetada.  “A mi me ha costado que mi clienta entienda lo que hacemos y que le pierda miedo a venir al taller. Yo me divierto y tengo clientas que se tiran a la piscina conmigo” nos confiesa Juan Carlos Pajares, director creativo de la firma JC Pajares. “Me gusta que mis clientas confíen en mí y se dejen sorprender. Al final hago un producto muy versátil y diferente, me gusta que la clienta se lo ponga en muchas ocasiones” continúa. 

RADIOGRAFÍA DEL TÉRMINO

“El término de invitada hace referencia a alguien que quiere verse espectacular, pero que muchas veces acaba vistiéndose “como se espera” más que como realmente le gustaría” confiesa Juan Avellaneda, uno de los grandes referentes de moda en nuestro país. Este término, el de invitada, cuando llegan los meses de marzo, abril y mayo su búsqueda en grandes plataformas como Pinterest o Google no hace más que multiplicarse día tras día, subiendo como la espuma. Y son ellas mismas, que buscan y bucean por un mar de inspiración. 

La primera pregunta que surge cuando recibes una invitación a una boda es… ¿y qué me pongo? Lo cierto es que, la invitada -por lo menos en España- está limitada a unos códigos de vestimenta que surgen del boca a boca, del paso del tiempo y que se convierten en tradición. Si la boda es de día, el vestido debe ser corto; si es de noche, largo; las pamelas y los sombreros sólo son aptos para las ceremonias de día y el color blanco queda reservado exclusivamente para las novias. 

Aunque solo hemos enumerado las cuatro principales, existen muchas más. E incluso pueden ser los propios novios quienes pongan estas normas o las quiten todas. “En España sigue pesando mucho esa idea de la invitada con su tocado, vestido estructurado y colores clásicos según la hora del evento. Pero, por suerte, cada vez hay más gente que se lo salta y apuesta por looks más personales” reflexiona Avellaneda. 

Nada está escrito sobre papel, demostrando así que la tradición y las costumbres son más fuertes que nada. En nuestro país, puede ser así, pero en otras partes del mundo las normas de etiqueta pueden ser totalmente contrarias. Pero, ¿son estas normas las que limitan, en muchas ocasiones, la creatividad de los diseñadores e incluso, la libertad de expresión de las propias invitadas? Como nos explica Avellaneda: “el problema no es el protocolo, es la idea de que hay que seguirlo al pie de la letra. Al final, lo importante es sentirte increíble con lo que llevas puesto, no cumplir con un manual de hace 30 años”.

En tan solo cinco años, las firmas especializadas en invitadas no han hecho más que multiplicarse. ¿Cuál fue su punto de retorno? “Cuando las bodas empezaron a televisarse por las redes sociales, la gente se dio cuenta de la importancia de vestirse de una manera particular” afirma la periodista especializada en invitadas, Paloma Herce. 

Otra de las grandes explicaciones del por qué de este boom de invitadas es la cantidad de bodas que se celebran en España. Según el Instituto Nacional de Estadística, en 2022 179.107 fueron los matrimonios que se celebraron, debido a todas las ceremonias pospuestas por la pandemia que provocaron un aumento del 20,54% con respecto al 2021. Puede que se trate de un dato puntual, pero nada es casualidad. 

Vestido de novia con flores de Sophie et Voilá

Cortesía de The Own Studio

LA NUEVA MIRADA

Siempre hay que tener en mente que España es cuna de algunos de los diseñadores más emblemáticos de la moda internacional para invitadas, desde Cristóbal Balenciaga hasta Manuel Pertegaz, y en tiempos más recientes, firmas como Teresa Helbig, Sophie et Voilà o Juan Vidal han sabido redefinir la moda de invitada con una mirada fresca y contemporánea. 

Sin embargo, es difícil encontrar la etiqueta de invitada entre sus diseños. “Muchos expertos rehuyen de esta etiqueta porque se asocia a una estética demasiado marcada y tradicional” aclara Juan Avellaneda. Ahora bien, entre sus diseños conviven las siluetas clásicas con la innovación y los materiales más nobles que se reinventan en cortes arriesgados, demostrando que la elegancia puede convivir en perfecta armonía con la originalidad. 

Si bien el prejuicio hacia la moda de invitada puede existir en algunos círculos, lo cierto es que este segmento está viviendo un renacimiento. Cada vez más firmas están apostando por reinterpretar los códigos clásicos, permitiendo que las invitadas no sean solo figuras secundarias en un evento, sino protagonistas con su propio estilo y personalidad, sin eclipsar a la novia.

La irrupción de nuevas generaciones de diseñadores, sumada a un público más atrevido y con mayor sensibilidad estética, ha impulsado una evolución que deja atrás los convencionalismos para dar paso a una nueva era de sofisticación libre de etiquetas. 

Aunque en España este nuevo giro de acontecimientos sea escaso, podemos encontrar lo que buscamos en firmas internacionales. Con una mirada mucho más futurista y un cambio de paradigma, firmas como la polaca Magda Butrym o la londinense The Own Studio, conquistan con sus diseños poco -o nada- tradicionales a las invitadas más vanguardistas. 

 

EL PROBLEMA DE LO RÁPIDO

El debate abierto sobre la industria textil del fast fashion también se cuela en el universo de las invitadas. En muchas ocasiones, estos diseños de autor se ven perjudicados por el gran gigante que crece sin cesar, creando así una competencia sin precedentes. “La gente busca algo rápido, barato y que sirva solo para una ocasión. Pero la diferencia entre un vestido bien hecho y uno de fast fashion es abismal” nos aclara Juan Avellaneda. 

Conscientes de que no todo el mundo puede permitirse un diseño exclusivo o a medida, muchos de estos talleres cuentan con diferentes líneas, una especializada en diseños que parten desde cero, totalmente personalizados; y otra, para las que quieren lucir un vestido diferente al resto, que cuenta con propuestas ya creadas.  

La industria del fast fashion a la hora de apostar por ella para un diseño tan personal e importante, hace que se pierda esa cercanía y vínculo con el proceso que se pueda llegar a tener en un taller trabajando mano a mano con los diseñadores. “Es muy importante para nosotros el trato con el cliente y la atención al cliente, tanto online como en físico” confiesa JC Pajares, siendo este uno de sus pilares fundamentales como marca.  

El debate sobre la etiqueta de ‘moda de invitadas’ continuará abierto, pero lo importante es que cada vez más diseñadores y clientas encuentran en ella un espacio de reinterpretación. La tradición puede ser una brújula, pero no debería ser una jaula. La moda de invitadas en España está evolucionando hacia un horizonte más libre, donde la personalidad pesa más que el protocolo, y donde la elegancia no está reñida con la creatividad.

Quizá, la verdadera revolución no esté en romper con las normas, sino en demostrar que pueden reinventarse sin perder su esencia. Porque, al final, no se trata de seguir un manual de décadas pasadas, sino de sentirse increíble con lo que llevamos puesto.

Cortesía de Juan Avellaneda

Cortesía de JC Pajares