Las novias de ahora no llevan ramos, llevan abanicos

NOVIA

Redacción: Laura Pinillos

En un momento en el que las bodas están recuperando la magia de lo hecho a mano y lo auténtico, hay detalles capaces de transformar por completo la forma en que entendemos los complementos nupciales. Entre ellos, un protagonista inesperado está robando miradas y conquistando a las novias: el abanico. Pero detrás de esta tendencia que crece sin hacer ruido hay historias, tradición y mucha artesanía. Una de las firmas que mejor encarna este nuevo espíritu es BamBam Studio, el proyecto de Laura Pérez, donde cada puntada se convierte en emoción y cada pieza en un recuerdo destinado a perdurar. Aquí empieza un viaje entre hilos, historias y el regreso de un accesorio con más fuerza que nunca.

Los abanicos se han convertido en las piezas especiales de las novias y aún más, se lelvan bordados personalizados como los de BamBam Studio

Cortesía de BamBam Studio 

Imagen de Días de Vino y Rosas

Cortesía de BamBam Studio 

Imágen de GM Studio 

En un momento en el que las bodas viven un regreso a lo artesanal, lo significativo y lo verdaderamente personal, hay marcas que no solo acompañan esa transformación, sino que la impulsan. BamBam Studio es una de ellas. Un proyecto nacido casi por casualidad —o, quizá, por destino— que hoy se ha convertido en un referente silencioso y exquisito del detalle nupcial hecho con alma.

Su fundadora, Laura Pérez, recuerda perfectamente el día en que todo comenzó. No había un plan, ni una estrategia, ni siquiera una intención de crear una marca. Solo un regalo para una amiga. “Ese primer bordado me hizo entender que había algo más, que podía convertir esa emoción en un proyecto real”, confiesa. La chispa estaba encendida.

Pero, como en muchas buenas historias, nada era realmente nuevo. La artesanía llevaba generaciones latiendo en su familia. “Mis abuelas hacían crochet, encaje de bolillo… y mi abuela paterna trabajó bordando velos de novia”, cuenta. Un talento que no solo heredó ella: en la familia de su pareja ocurre exactamente lo mismo. Bordar, parece, no era una habilidad: era un legado. “El bordado siempre ha estado presente alrededor de mí, como un hilo silencioso que unía generaciones”, resume Pérez. Ese hilo es hoy la esencia de BamBam Studio.

La emoción como materia prima

Las piezas de BamBam Studio —abanicos, cintas, pañuelos y pequeños tesoros personalizados— acompañan a novias en uno de los días más simbólicos de sus vidas. Para Laura, ser parte de ese momento tiene un peso especial: “Cuando una novia incorpora una pieza mía a su día, siento que me abre la puerta a un fragmento precioso de su historia”, afirma. Y no es una metáfora. Muchas novias le enseñan su vestido antes que a su círculo más cercano. Ese gesto de confianza convierte cada bordado en un pequeño ritual íntimo.

Laura define la esencia de su marca como artesanal, emocional y elegante. Tres palabras que funcionan como brújula de todo lo que crea. “Cada pieza está hecha totalmente a mano, con dedicación exclusiva. Solo estoy yo detrás de cada diseño y cada bordado”, explica. Pero la técnica no lo es todo: “Cada pieza cuenta una historia, un recuerdo o un símbolo importante”. Y sí, siempre con una estética limpia y atemporal, la elegancia que parece surgir sin esfuerzo.

El proceso creativo de BamBam Studio es, en sí mismo, parte de la experiencia. Todo empieza con una conversación: ideas, emociones, colores, referencias, vestidos. Después llegan las propuestas y los materiales. El lino natural, ligero y noble, es el gran protagonista. “Busco materiales duraderos, que acompañen al bordado sin competir con él”, explica Laura, que piensa también en el paso del tiempo. No es raro escucharla decir que la pieza podrá heredarse algún día.

La pieza estrella de la temporada

Si hay algo que BamBam Studio ha puesto de nuevo en el mapa nupcial, es el abanico. Un accesorio que parecía reservado a otra época y que ahora vive un renacimiento espectacular. “Sí, muchísimo”, responde Laura cuando le preguntamos si ha notado un aumento en la demanda. “Las novias buscan piezas únicas y con sentido, y el abanico está viviendo un revival”. La tendencia abarca desde modelos vintage con encaje de bolillo hasta diseños actuales bordados o pintados a mano. Un contraste que demuestra que la tradición puede convivir con la estética contemporánea sin perder autenticidad.

A partir de ahí, empieza la magia. Laura trabaja dos tipos de abanicos: los de lino ya confeccionados de The Viana Fan y los diseñados desde cero, que implican un trabajo conjunto con Gigi Hand Fans. Siempre se realiza un boceto y la novia recibe fotos del proceso, como una ventana a las horas de artesanía que hay detrás. El resultado llega en un empaquetado perfecto, pensado para emocionar incluso antes de abrir.

El tiempo necesario depende del tipo de diseño. Un abanico creado desde cero requiere entre una semana y semana y media. Los confeccionados pueden llevar unas nueve horas reales de trabajo. “Es artesanía pura, influye la concentración, cómo te encuentres ese día y la delicadeza del diseño”, dice. Por eso limita los encargos mensuales: aquí no se trabaja con prisa.

Vestido de novia con flores de Sophie et Voilá

Cortesía de BamBam Studio

Imágen de Marylizrose

¿El nuevo ramo?

La pregunta circula por el sector desde hace meses: ¿puede el abanico convertirse en “el nuevo ramo”? Laura lo ve con claridad. “No creo que llegue a sustituirlo; la palabra ‘sustituir’ es demasiado contundente. Pero sí creo que tendrá una importancia similar”, afirma. De hecho, algunas novias ya han prescindido del ramo por completo.

El regreso de lo tradicional —las tartas nupciales, las mesas de tabaco, los velos bordados— ha abierto el camino perfecto para que el abanico resurja, pero sin encasillarse. “No es algo ‘de abuelas’: vuelve con personalidad, significado y belleza”, defiende Laura.

En un sector donde lo auténtico marca la diferencia, BamBam Studio se ha convertido en un pequeño universo de artesanía emocional. Una marca que transforma historias en piezas que se guardan, se heredan y se recuerdan. Y que, sin hacer ruido, ha contribuido a que el abanico vuelva a reclamar su sitio en el imaginario nupcial contemporáneo. Porque si algo demuestra el trabajo de Laura Pérez es que la belleza no siempre está en la tendencia, sino en la delicadeza de aquello que se hace con las manos… y con el corazón.

Cortesía de BamBam Studio

Imagen de Manuela Medina

Cortesía de BamBam Studio

Imágen de Marylizrose

Cortesía de BamBam Studio

Imagen de Jorge Vela

Cortesía de BamBam Studio

Imágen de GM Studio