Los vestidos blancos (preboda) aprobados por las novias veraniegas

Redacción: Redacción
Hay algo que pasa con las prebodas y de lo que se habla bastante poco: toda la atención suele estar puesta en el gran vestido, pero antes de llegar al altar hay un universo de planes que también merecen un look a la altura. La cena con amigos, la fiesta de bienvenida, un brunch al día siguiente, una pedida íntima o simplemente una celebración relajada en una terraza. Y, seamos sinceras, cuando las temperaturas aprietan, lo último que apetece es un vestido pesado o demasiado estructurado.
La buena noticia es que la moda nupcial lleva varias temporadas abrazando una idea que nos encanta: vestidos ligeros, tejidos naturales y siluetas cómodas que permiten moverse, bailar y disfrutar sin pensar cada cinco minutos en si hay que recolocarse la falda. Porque sí, sentirse guapa está muy bien, pero sentirse cómoda es todavía mejor.
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Los modelos más sencillos: menos adornos, más estilo
Si existe una categoría que nunca falla es la de los vestidos minimalistas. Son esos diseños que demuestran que no hacen falta mil detalles para llamar la atención. Un buen patrón, un tejido bonito y una caída impecable hacen prácticamente todo el trabajo.
Los vestidos slip, los diseños midi de lino blanco, los cortes rectos o los escotes palabra de honor limpios tienen ese aire de elegancia silenciosa que siempre funciona. Combinados con unas sandalias planas de piel, unas alpargatas o unas bailarinas especiales consiguen un resultado sofisticado sin parecer demasiado preparado.
Son perfectos para las novias que prefieren un estilo natural, que quieren sentirse ellas mismas y que saben que, muchas veces, la diferencia está precisamente en no recargar el look. Porque el verdadero lujo, al final, suele esconderse en la sencillez.
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Vestidos con flores para las novias más dulces
Y luego están ellas: las flores. Ese estampado que vuelve cada primavera y verano porque, sencillamente, nunca deja de funcionar. Si el vestido de la boda será completamente blanco, la preboda es el momento perfecto para dejar entrar un poco de color.
Los estampados florales en tonos empolvados, los pequeños ramilletes sobre fondos claros o las flores en acuarela aportan un aire romántico sin resultar cursis. Son vestidos que transmiten frescura, alegría y ese punto de dulzura que encaja especialmente bien en celebraciones al aire libre, jardines, fincas o destinos junto al mar.
También funcionan especialmente bien los diseños con mangas abullonadas, volantes discretos o escotes cuadrados, que potencian ese estilo bucólico tan apetecible en verano. Y si además se acompañan de un recogido desenfadado y un ramo silvestre, el resultado parece sacado de una película romántica… pero de las buenas, de esas que apetece volver a ver.
Vestido con falda de corte A y tableada con estampado de flores de Emilia Wickstead
PVP: 1.830€







