Todo lo que debes saber de la New York Bridal Fashion Week

NOVIA

Redacción: Laura Pinillos

En Nueva York, el amor se viste de espectáculo. Durante la Bridal Fashion Week de octubre de 2025, los diseñadores más influyentes del mundo convirtieron la ciudad en un altar de creatividad y deseo, donde cada costura pareció prometer eternidad. Este año, la consigna fue clara: atreverse a soñar en grande. Desde los volúmenes teatrales de Nicola & Felicia hasta el regreso triunfal de Monique Lhuillier, pasando por los flecos juguetones de Cristine Nicole y el romanticismo casi etéreo de Margot, cada desfile ofreció una visión distinta del amor moderno. Porque si algo dejó claro esta edición, es que el 2025 pertenece a las novias que buscan tanto una historia como un vestido.

Resumimos y recopilamos los titulares más importantes dentro de la New York Bridal Fashion Week

Cortesía de Nardos

Cortesía de Berta

Dicen que el amor no tiene precio… pero el negocio de las bodas parece estar en desacuerdo. El mercado mundial de bodas alcanzó 82.420 millones de dólares en 2024, según datos de Grand View Research, y se prevé que escale hasta los 109.930 millones para 2030. En ese contexto de crecimiento sostenido, New York Bridal Fashion Week con sus propuestas para el año 2026 se consolidó como el gran termómetro del lujo nupcial: un escaparate donde las marcas más influyentes del sector demostraron que la moda para el “gran día” vive un momento de reinvención.

Durante una semana, la ciudad se convirtió en el epicentro de un nuevo lenguaje nupcial: vestidos que apuestan por el volumen y la exuberancia, detalles de alta joyería, siluetas experimentales y un regreso decidido al dramatismo escénico. Desde la propuesta maximalista de Nicola & Felicia hasta el tributo teatral de Ines Di Santo a Wicked, los diseñadores coincidieron en una idea central: la novia de 2026 no busca discreción, sino una forma de expresión total. Estos son los momentos más destacados de una edición que confirmó que la moda nupcial ya no se limita al altar, sino que pertenece —con pleno derecho— al terreno de la alta costura.

Maximalismo en su versión más exuberante, Nicola & Felicia

Nicola & Felicia arrasaron con volúmenes arquitectónicos, capas desplegadas como flecos dramáticos y teatralidad pura. Sus vestidos parecían esculturas en movimiento: corsés magnéticos, faldas que se abrían en abanico y micro-pliegues que generaban profundidades a cada giro.

No era solo “más tela”: era una estrategia de impacto visual. Novias que quieren que la ceremonia sea un acto performativo encuentran en esta estética maximalista su mejor aliada.


Romance puro: Margot

En medio de la grandilocuencia, la firma Margot recordó que la delicadeza sigue teniendo su trono. Su colección es un paseo por la sensibilidad: tul suave, bordados florales, escotes románticos y detalles artesanales que susurran “amor eterno”. Fue un respiro de poesía entre la paleta de extravagancias. Su propuesta fue también un recordatorio de que no hace falta competir en volumen si tu vestido habla en susurros: que cada puntada cuente, que cada encaje sea un verso.


La silueta globo reaparece: Viktor & Rolf

Viktor & Rolf, figuras del riesgo estilístico, reinventaron la clásica silueta globo con precisión moderna. Sus volúmenes no eran caprichosos: estaban medidos, esculturales, casi arquitectónicos. La falda burbujeaba mientras el torso se mantenía contenido, logrando un contraste elegante entre teatralidad y control. La silueta globo no es novedad, pero en su versión 2025 volvió para recordarnos que un vestido puede ser espectáculo sin perder sofisticación.


El vestido de un millón de dólares: Galia Lahav y su “Astor”

En el centro del ojo mediático estuvo el vestido Astor, obra maestra de Galia Lahav con un broche central incrustado con rubíes y diamantes de 30 quilates. Un vestido de un millón de dólares, sí: no sólo por su confección lujosa, sino por su capacidad de transitar entre lo nupcial y lo icónico. En el glamuroso universo bridal, esa dualidad es precisamente lo que convierte la propuesta en leyenda.

Vestido de novia con flores de Sophie et Voilá

Cortesía de Nicola + Felicia 

El regreso esperado: Monique Lhuillier

Monique Lhuillier volvió a desfilar sobre la pasarela. Su marca había estado ausente en desfiles mayores, pero en 2025 reapareció con una colección que retoma su sello romántico pero con un nuevo pulso contemporáneo. Faldas voluminosas, flores tridimensionales y transparencias medidas: una evolución suave, respetuosa con su legado pero sin nostalgia.


Misterio y velo: Las capuchas de Berta y Elie Saab

Una de las tendencias que más se repitieron fueron las capuchas, esa pieza estructural con el poder de transformar un velo -o una capa- en una declaración. En las pasarelas de Berta y Elie Saab, las capuchas no eran meros accesorios: eran arcos dramáticos y arquitectónicos. En Berta, acompañaban escotes audaces y siluetas ceñidas; en Elie Saab, se integraban con bordados y detalles de brillo.


Un tributo audaz: Ines Di Santo y Wicked

Tal vez la nota más atrevida vino de Ines Di Santo, quien rindió homenaje al musical Wicked. Tomó la poética del mundo mágico —capas, verdes intensos, estructuras audaces— y la reinterpretó en clave nupcial. Ese guiño temático electrificó la pasarela: fue espectáculo, fantasía y narración en un solo acto.

Cortesía de Margot

Cortesía de Galia Lahav

Cortesía de Monique Lhuillier 

Cortesía de Elie Saab 

Cortesía de Inés di Santos

Cortesía de Viktor and Rolf