Todo lo que nos conquistó de la boda de Adhara y Jordi en Castell de Caramany

Inspiración de bodas

Redacción: Laura Pinillos

Hay bodas que deslumbran por su espectacularidad y otras que dejan huella por la forma en la que consiguen emocionar. La de Adhara y Jordi reúne ambas cualidades. Celebrada en el Castell de Caramany, en pleno Empordà, su gran día fue el reflejo de una celebración donde la elegancia atemporal, el cuidado por los detalles y la elección de un equipo de proveedores excepcional dieron forma a una boda profundamente personal, pensada para que cada rincón hablara de ellos.

Fotografía cortesía de @cheramourbcn

Fotografía cortesía de @cheramourbcn

Celebrada entre los muros centenarios del Castell de Caramany, en el corazón del Empordà, la boda de Adhara y Jordi fue el reflejo de una pareja que entiende el lujo desde la autenticidad: una estética impecable, proveedores elegidos con mimo y cientos de pequeños detalles que hablaban de su historia. «Cuando nuestra florista nos preguntó cómo definiríamos la boda en dos palabras, Jordi respondió ‘minimalista’ y yo ‘elegante’. Sin darnos cuenta, esas dos palabras acabaron marcando absolutamente todo.»

Un castillo con historia para una historia que empezó con un «hasta nunca»

Su historia comenzó hace casi una década, la noche del 1 de enero de 2017, cuando se conocieron en una discoteca de Barcelona. Jordi dio el primer paso apenas unos minutos antes del cierre y, al despedirse, Adhara le lanzó una frase que hoy forma parte de sus anécdotas favoritas.

«Siempre recordamos que, cuando nos despedimos, le dije un divertido ‘hasta nunca’. Afortunadamente, aquel ‘hasta nunca’ duró muy poco y apenas unos días después volvimos a quedar.» Ocho años después, una pedida de mano en la torre de un castillo durante una escapada de Semana Santa terminaría dando sentido a todo. «Estábamos completamente solos y rodeados de un paisaje espectacular. Fue uno de los momentos más emocionantes de nuestra vida.»

Quizá por eso, cuando descubrieron el Castell de Caramany, sintieron que era el lugar. «Nos enamoró desde la primera visita. Su historia, su autenticidad y la libertad que nos ofrecía para personalizar cada rincón hicieron que fuera el escenario perfecto.»

Una boda donde la decoración nunca eclipsó al entorno

El 11 de abril de 2026, el castillo acogió tanto la ceremonia como el cóctel, el banquete y la fiesta. Todo sucedía en un mismo lugar, permitiendo que la celebración fluyera con naturalidad. «Queríamos que el castillo siguiera siendo el gran protagonista.»

El altar, compuesto por estructuras bajas revestidas de tela blanca y delicadas composiciones florales de la mano de Mimah Studio,  parecía formar parte del paisaje. Blancos, verdes, flores ligeras y una estética atemporal marcaron una decoración donde cada elemento encontraba su lugar sin competir con la arquitectura. «Elena entendió nuestra idea desde el primer momento.»

El mismo lenguaje visual continuó durante el banquete, con largas mesas imperiales vestidas de blanco, grandes centros florales elevados y cientos de velas que, al caer la noche, transformaron el patio del castillo en un escenario casi cinematográfico.

Los detalles que hablaban de ellos

Aunque visualmente todo respiraba elegancia, fueron los pequeños gestos los que dieron personalidad a la celebración. Uno de los rincones más especiales fue el sitting plan, inspirado en dos de sus grandes pasiones: viajar y descubrir nuevos vinos. Cada mesa representaba un lugar importante de su historia mediante botellas de cristal verde, fotografías y etiquetas personalizadas.

Como marca sitio, cada invitado encontraba un corcho grabado con sus nombres y la fecha de la boda que posteriormente podía llevarse como recuerdo. Todo ello fue diseñado y creado por la hermana de Adhara y su suegra. 

Una celebración construida junto a grandes profesionales

Adhara y Jordi organizaron toda la boda ellos mismos durante un año. Sin wedding planner, pero rodeándose de un equipo de proveedores que entendió desde el primer momento la esencia de la celebración.

Las fotografías y el vídeo quedaron en manos de Cher Amour, capaces de documentar cada instante con una sensibilidad que permite volver a revivir la emoción del día sin artificios.

Uno de los grandes protagonistas de la jornada fue también Catering l’Empordà, cuya propuesta gastronómica continúa siendo, meses después, uno de los aspectos más comentados por los invitados. «La comida fue espectacular. Nuestros invitados siguen recordándola meses después.»

La música acompañó toda la celebración con diferentes registros. Durante el aperitivo, Guillem Carmona puso la banda sonora en directo, mientras que Betuned transformó la noche con un impecable trabajo de iluminación, sonido y producción de la fiesta.

Vestido de novia con flores de Sophie et Voilá

Fotografía cortesía de @cheramourbcn

Dos estilismos pensados para perdurar

Aunque siempre tuvo muy clara la boda que quería, Adhara nunca había imaginado su vestido. Finalmente encontró el diseño perfecto en Rosa Clará: un vestido clásico que incorporaba una espectacular sobrefalda desmontable, permitiéndole disfrutar de dos looks diferentes a lo largo del día. «Quería un vestido clásico, elegante y atemporal que siguiera representándome dentro de muchos años.»

Junto al equipo de modistas personalizó varios detalles e incorporó una delicada capa transparente diseñada especialmente para ella. Completó el estilismo con zapatos de Pedro Miralles para la ceremonia, botas doradas para la fiesta, un ramo de peonías blancas —sus flores favoritas— y unas joyas cargadas de significado: unos pendientes heredados de su madre y una pulsera de diamantes recibida como regalo semanas antes de la boda.

Jordi eligió una semilevita azul marino de Protocolo con chaleco y corbata verde, en armonía con la paleta cromática de la celebración. Sin embargo, el accesorio con mayor carga emocional fue un pasador dorado perteneciente al abuelo de Adhara. «Mi abuela quiso prestárselo para que, de alguna manera, él también estuviera presente aquel día.»

Fotografía cortesía de @cheramourbcn

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Fotografía cortesía de @cheramourbcn

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