La boda de Sofía y Nico fue exactamente lo que debería ser una boda: divertida, bonita y muy ellos

Inspiración de bodas

Redacción: Laura Pinillos

La boda de Sofía y Nico no fue solo bonita —que lo fue, muchísimo—, sino de esas que consiguen que todo parezca fácil aunque detrás haya meses de decisiones, cambios de última hora y un plan B activado por culpa de la lluvia. Entre una ceremonia emotiva, una celebración con estética toscana en Valencia y detalles tan personales como nombres de mesas inspirados en sus restaurantes favoritos o una minuta con mucho sentido del humor, la pareja construyó una boda que se sintió exactamente como ellos: relajada, divertida y llena de intención.

Fotografía cortesía de Diego de Rando

Fotografía cortesía de Diego de Rando

Hay parejas que se conocen en una app, otras en una cena de amigos y luego están Sofía y Nico, que hicieron del caos bonito de un festival de música el inicio de todo. “Fue literalmente mi hermana quien hizo que habláramos. Fue nuestro cupido o, mejor dicho, nuestra casamentera oficial”, cuenta Sofía entre risas.

Corría 2022 y Sofía estaba en la despedida de soltera de su hermana cuando coincidió con Nico en uno de esos escenarios donde todo parece posible: Benicàssim, música en directo y verano. Lo suyo no fue un flechazo cinematográfico de cámara lenta, sino algo quizá mejor: una conexión inmediata y natural. “Siempre hemos ido muy a la par. Nunca ha habido uno tirando más que el otro; todo ha fluido de forma muy natural”.

Una pedida íntima, dibujos y una gran pregunta

Mientras muchas pedidas buscan grandes gestos y escenarios de película, Nico apostó por algo mucho más personal: su casa, una noche cualquiera de octubre y una cena preparada al detalle. Después de cocinar para Sofía, le entregó un pequeño dibujo hecho por él mismo. Parecía una ilustración más, hasta que ella lo giró. “En la parte de atrás estaba escrita la pregunta: ‘¿Quieres casarte conmigo?’. Mientras lo leía, él se arrodilló. Yo solo pude decir que sí”.

Una boda en Valencia con espíritu italiano

Para el gran día, la pareja tenía una idea clarísima: querían una boda grande, sí, pero sin renunciar a la sensación de cercanía. Lo consiguieron reuniendo a 250 invitados entre la parroquia de Santa Bárbara Virgen y Mártir de Rocafort y la celebración posterior en Mas de Alzedo: el escenario perfecto para materializar esa fantasía de boda italiana que todas hemos guardado alguna vez en Pinterest, pero sin caer en el cliché.

Y aunque hubo un elemento clásico que intentó hacer de las suyas, la lluvia amenazando durante toda la semana previa, terminó aportando una de las mejores sorpresas del día: un jardín lleno de carpas y un ambiente mucho más familiar de la mnao de Tents and events vlc.  El plan B acabó funcionando incluso mejor que el inicial. “Al final fue un acierto total. A veces las cosas salen distinto a como imaginas y resultan incluso mejor”.

Su inspiración estética estaba clara desde el principio, querían  mesas largas, comida sin prisas, buen vino, música y esa estética toscana desenfadada que hace que todo parezca effortless aunque haya muchísimo trabajo detrás. “Queríamos que pareciera una comida de amigos. Algo relajado, con buena energía y muchísimo detalle”, nos explica Sofía.

La organización contó con ayuda profesional (porque 250 invitados no se gestionan con una libreta y optimismo) gracias a Eva Gallego, de Gramaje, y Marta, del equipo de Cocotte para el catering. 

Detalles a medida 

Si algo define esta boda es que no se tomó demasiado en serio a sí misma. Entre los detalles favoritos estaba una minuta a doble cara que, en uno de sus lados, decía: Otra boda más.“La idea fue de Nico y nos hacía muchísima gracia. Estamos en esa edad en la que no paramos de ir a bodas, así que nos parecía divertido guiñarle el ojo a eso”.

Hubo también regalos para invitados con muchísimo significado: marcos con ilustraciones de Benicàssim —su casa emocional— y Formentera, otro lugar clave para ambos. Las mesas tampoco se llamaban “mesa 1” o “mesa 8”. Cada una llevaba el nombre de alguno de sus restaurantes favoritos: el de su primera cita, el bar de Barcelona de Sofía, su chiringuito favorito… que quedaron perfectas gracias al trabajo de Naoestudi

Para tener un buen recuerdo y único, apostaron por la visión y estética visual del fotógrafo Diego de Rando. Y para el video, The Blanco Studio supierton recoger ese carácter de cercanía que se instaló durante toda la ceramonia.

Vestido de novia con flores de Sophie et Voilá

Fotografía cortesía de Diego de Rando

Un vestido de tres piezas (y mucha personalidad)

Sofía confió en la diseñadora Marcela Mansergas para crear un vestido que fue todo menos predecible. Apostó por una propuesta de tres piezas con base palabra de honor, falda fluida de seda natural y una espectacular casaca inspirada en códigos orientales, rematada con encaje aplicado a mano y botones. Más tarde, para el convite, llegó el cambio: fuera casaca, dentro fajín. “La idea del fajín la tenía clarísima desde el principio, pero Marcela hizo magia absoluta”. La pieza incorporaba además retales antiguos reconstruidos, aportando una estética divertida y muy personal.

En cuanto a accesorios: pendientes prestados por su hermana, una pulsera familiar, una joya transformada por su suegra y el clásico toque azul escondido dentro del vestido. Además de los clásicos completos que acompañan a todas las novias, Sofía incluyó un abanico con bordados de la mano de Laura de BamBam Studio junto con la cinta bordada que acompañaba a su ramo de rosas amarillas, una composición de La Tartana.

Los zapatos fueron de Loewe: cómodos, de punta redonda y con personalidad. Es decir, exactamente lo que una novia quiere decir de sí misma el día de su boda. Y para el maquillaje y peinado, se encargó Yadi, la Chica de los Rizos. 

Nico, por su parte, también tenía bastante claro quién era estilísticamente ese día: traje azul oscuro de BlackCape, americana con solapa marcada, pantalón con fajín y una regla innegociable para todos los hombres asistentes: prohibidas las corbatas.

Fotografía cortesía de Diego de Rando

Fotografía cortesía de Diego de Rando

Fotografía cortesía de Diego de Rando

Fotografía cortesía de Diego de Rando

Fotografía cortesía de Diego de Rando

Fotografía cortesía de Diego de Rando

Fotografía cortesía de Diego de Rando

Fotografía cortesía de Diego de Rando

Fotografía cortesía de Diego de Rando

Fotografía cortesía de Diego de Rando

Fotografía cortesía de Diego de Rando

Fotografía cortesía de Diego de Rando

Fotografía cortesía de Diego de Rando

Fotografía cortesía de Diego de Rando

Fotografía cortesía de Diego de Rando

Fotografía cortesía de Diego de Rando

Fotografía cortesía de Diego de Rando

Fotografía cortesía de Diego de Rando

Fotografía cortesía de Diego de Rando

Fotografía cortesía de Diego de Rando

Fotografía cortesía de Diego de Rando

Fotografía cortesía de Diego de Rando

Fotografía cortesía de Diego de Rando

Fotografía cortesía de Diego de Rando