La nueva colección de Candelas y Felipa hará que quieras una boda (aunque no tengas fecha)

Redacción: Laura Pinillos
En un momento en el que la moda nupcial parece debatirse entre el minimalismo más pulido y las tendencias virales de temporada, Candelas y Felipa propone mirar mucho más atrás para avanzar. Su nueva colección, *El Alcázar*, encuentra inspiración en el Siglo de Oro español, la arquitectura monumental y los oficios artesanos para construir una novia rotundamente contemporánea, inesperada y llena de carácter. Hablamos con Guillermo, diseñador de la firma, sobre historia, lujo real y por qué el futuro de la moda pasa —más que nunca— por reivindicar el valor de lo hecho a mano.
Exploramos todos los entresijos de El Alcázar, la última colección de novia de Candelas y Felipa
Hablar con Guillermo Román, diseñador de Candelas y Felipa, es entender rápidamente que en su universo la moda nupcial va mucho más allá de un vestido bonito. En su nueva colección, El Alcázar, la firma vuelve a hacer lo que mejor sabe: mirar al pasado para reinterpretarlo en clave contemporánea, mezclando historia, arquitectura y alta artesanía con una visión de novia mucho menos convencional.
Inspirada en la estética sobria, misteriosa y monumental de los siglos XVI y XVII, la colección pone el foco en los oficios, los materiales inesperados y el trabajo artesanal como verdadero lujo. Desde vestidos de mimbre desarrollados durante meses hasta detalles en damasquinado toledano o piezas trabajadas con paja de centeno, El Alcázar confirma el momento de madurez creativa que vive la firma.
La colección El Alcázar evoca directamente la arquitectura y la historia. ¿Qué te ha llevado a mirar hacia los siglos XVI y XVII para una colección de novia contemporánea?
Si tuviera que elegir una época de la historia de España que me fascine de verdad, sería sin duda la de los Austrias. Toda la riqueza artística que se desarrolló durante el Siglo de Oro español me parece absolutamente inspiradora. Además, somos una firma que siempre busca mirar al pasado para proyectar la moda del futuro, y creo que eso es precisamente lo que hemos conseguido aquí: una visión vanguardista de una forma de hacer moda muy concreta.
¿Hay algún edificio, ciudad o elemento arquitectónico concreto que haya servido como punto de partida creativo?
El punto de partida fue el desaparecido Alcázar de Madrid, donde ambientamos la historia detrás de la colección. Queríamos transmitir esa idea de sobriedad y misterio que evocaba ese edificio. Durante el desarrollo también buscamos referencias actuales que pudieran conectar con él, como el Alcázar de Toledo, la Casa de la Villa de Madrid o el antiguo Palacio de Santa Cruz, actual sede del Ministerio de Asuntos Exteriores.
En la colección hay una apuesta muy clara por los oficios tradicionales. ¿Por qué es importante para vosotros mantener ese vínculo con la artesanía?
Nuestra firma lleva años apostando por la alta artesanía como parte esencial de su ADN. Es nuestro ámbito real y la forma en la que nos expresamos. Defendemos a los artesanos como verdaderos guardianes de un legado que hay que poner en valor y asegurar para las próximas generaciones. Para nosotros, la artesanía no es marketing ni una etiqueta bonita para un producto: es la base absoluta de lo que hacemos y de lo que queremos que vivan nuestras clientas.
¿Cómo ha sido el proceso de colaboración con los artesanos? ¿Hay alguna historia o pieza que recuerdes especialmente?
Nuestros artesanos forman parte del equipo, así que trabajamos con ellos de igual a igual. Nos inspiran y nosotros también les inspiramos. Queremos que experimenten con sus técnicas y descubran nuevas aplicaciones porque así seguimos construyendo legado con cada colección. Destacaría especialmente el vestido de mimbre, que nos llevó seis meses de trabajo desde el inicio, o los botones de damasquinado artesano, donde invertimos bastante tiempo junto a Raquel, la artesana, hasta encontrar la forma perfecta de realizarlos.
¿Creéis que el lujo actual pasa necesariamente por lo artesanal?
Totalmente. El lujo actual no tiene sentido si no está ligado a procesos artesanos reales. El lujo es un zapato hecho de principio a fin por una sola persona; es un botón realizado a mano con oro y plata; es una joya creada sin molde alguno. Para nosotros, eso es el verdadero lujo.
Uno de los aspectos más llamativos de la colección es el uso de materiales como el centeno. ¿Cómo surgió esa idea?
Cuando descubrimos el trabajo de Rubén supimos inmediatamente que queríamos colaborar con él. Nos pareció mágico cómo consigue transformar algo tan humilde como la paja de centeno en texturas tan especiales. Además, teníamos en mente una pieza muy concreta que debía transmitir sensación de acero, y con el centeno conseguimos exactamente eso. El gran reto fue lograr curvarlo sin romperlo y que mantuviera la forma, pero gracias a nuestros equipos de trabajo lo conseguimos prácticamente a la primera.
¿Qué retos técnicos implica trabajar con materiales no convencionales en moda nupcial?
Todo lo que no es convencional implica experimentación, y eso significa probar asumiendo el riesgo de que algo no funcione, no guste o simplemente no sirva. Pero eso forma parte de nuestro lenguaje. Nosotros diseñamos para una novia nada convencional, una novia que no quiere ser clásica ni simple, sino todo lo contrario: vanguardista y con ganas de contar una historia a través de su vestido. Y eso lo conseguimos precisamente gracias a las altas artesanías.
¿Cómo integráis piezas con tanta carga histórica, como el damasquinado de Toledo, sin que eclipsen el diseño global?
Respetando al máximo la técnica y, sobre todo, al artesano. Cuando una artesanía es tan extraordinaria como el damasquinado de Toledo, habla por sí sola, y eso es precisamente lo que buscamos: que diseño y pieza artesana dialoguen y se potencien mutuamente. Por ejemplo, en el traje de chaqueta exageramos hombros y caderas con lamé dorado para equilibrar visualmente el conjunto y dar protagonismo al damasquinado. El resultado, para nosotros, es un auténtico homenaje a esta técnica.
¿Cómo encaja El Alcázar dentro de la evolución de Candelas y Felipa?
Es un paso más, pero probablemente uno de los más importantes que hemos dado hasta ahora. Puede que sea la mejor colección que hemos realizado hasta la fecha, así lo sentimos. También representa la madurez de la firma y deja bastante clara la hoja de ruta que queremos seguir en los próximos años: altas artesanías y diseño por encima de todo.
¿Dirías que esta colección marca un antes y un después en vuestro lenguaje creativo?
Absolutamente. Es una evolución muy clara de nuestro lenguaje, un punto y aparte y el inicio de un nuevo capítulo para Candelas y Felipa. Y, sinceramente, es una etapa que nos tiene muy emocionados.



