Como mencionábamos antes, otra de las grandes diferencias recae en el vestido. Es el momento de decir adiós a los grandes y pomposos vestidos de boda y dar la bienvenida a los diseños cortos o los trajes de dos piezas. Por ejemplo, una de las bodas más virales de este año protagonizada por Sofia Richie contó con un vestido minúsculo firmado por Chanel. O la modelo Taylor Hill con un diseño boho diseñado por Etro y una ceremonia celebrada en un rancho es otro gran ejemplo en este sentido. Lo más importante de estos vestidos de novia anti-novia es ir cómoda, sencilla y de blanco –o de cualquier otro color para las más atrevidas– donde la personalidad de cada una sobresale y no está supeditada a los códigos tradicionales.
Igual que las fotos analógicas vuelven a ponerse de moda, los reportajes de fotos de estas bodas se han convertido en una especie de diario nupcial. Fotos con poses exageradas, comiendo hamburguesas o todo lo que se nos pueda ocurrir que sucede en un día normal de nuestras vidas, pero vestida de novia. Como dice, Jenna Waller, responsable de moda en Pinterest: “la nueva tendencia de anti-novias simplemente significa elegir un estilo alternativo para tu boda, uno que no tenga miedo de saltarse las reglas de una gran ceremonia tradicional”.