Los mejores vestidos de novia de la gran pantalla
Redacción: Laura Pinillos
En muchas ocasiones, las novias necesitan más que un catálogo o una lista de tendencias para decantarse por un diseño nupcial. Muchas veces necesitan buscar y encontrar nuevos focos de inspiración como pueden ser las películas. Desde Funny Face en 1957, pasando por El padre de la novia en 1991 hasta las más clásicas como Love Actually de 2003, se han podido ver grandes vestidos de novia que han quedado hasta la posteridad en la retina de los cinéfilos y lo que no los son. Te contamos todos los detalles de los vestidos y quienes son los responsables.
Los mejores vestidos de novia de la gran pantalla que se quedaron en la retina de todos los espectadores y ahora, inspiran a las novias más actuales.
AUDREY HEPBURN EN FUNNY FACE CON VESTIDO DE NOVIA DISEÑADO POR GIVENCHY (1957)
KIMBERLY WILLIAMS-PAISLEY EN EL PADRE DE LA NOVIA (1991)
La mayoría de las novias más actuales buscan la inspiración para su look nupcial en las bodas de sus celebrities favoritas o de los vestidos de las royals de ahora y de antaño, alfombras rojas o las propias tendencias que proponen las firmas especializadas. Sin embargo, aunque puedan parecer fuente suficiente de inspiración, hay muchas otras que buscan otros puntos de inspiración como pueden ser el cine. Sin importar el género de la película -desde thrillers hasta las comedias- en todas ellas podemos encontrar inspiración para nuestros vestidos de novia. Bodas reales, bodas secretas, bodas de las que salir corriendo, bodas que se convierten en una carrera de obstáculos, noches de boda de auténtica pesadilla, bodas improvisadas, bodas excéntricas, bodas de cuento. Todas ellas nos sirven.
A continuación, queremos repasar los cinco vestidos de novia de la gran pantalla que arcaron un antes y un después tanto en la industria cinematográfica como en la nupcial. ¿Los responsables del éxito? Los encargados de vestuario, ese departamento que a veces pasa desapercibido pero que es más importante de lo que podamos imaginar y responsables, en muchas ocasiones, de muchas tendencias. O, en otras ocasiones, son los grandes diseñadores especializados que deciden aportar su granito de arena con un diseño espectacular.
Las novias memorables del cine
Era en 1957 cuando Audrey Hepburn sorprendía en la gran pantalla vestida de novia para la película Funny Face. Un vestido de la mano del diseñador de cabecera de la actriz, Givenchy, ajustado hasta la cadera, con una falda de tul y satín, no hay duda de que la silueta clásica es la gran responsable de que este look haya pasado a la historia de la moda, pero también el hecho de que se casase en bailarinas. En 1991 aparecería el remake de El padre de la Novia de la mano de Kimberly Williams-Paisley daba vida a la novia y Steve Martin, a su padre, con un vestido emblemático de los años 80s pero que nos cautivó con sus deportivas de encaje. ¿El culpable? El diseñador de vestuario Terry Ryan.
Para hablar de la siguiente novia que conquistó la pantalla tenemos que dar un salto a finales de los años 90. Fue la actriz Gwyneth Paltrow, quién dio vida en la pantalla a Emma Woodhouse, la divertida celestina «metomentodo» protagonista de la novela clásica de Jane Austen de 1815. Si bien se trata de un vestido de novia con el estilo de la época de la Regencia, destaca por el corte imperio y su fluida sencillez. En el mismo año se estrenaba la adaptación de Rome y Julieta protagonizada por Claire Danes y Leonardo DiCaprio. En la escena de la boda luce un vestido minimal con parte superior de chaleco abotonado de satén de seda, acompañado con unos delicados guantes. El diseño corrió por cuenta de Catherine Martin, la afamada diseñadora de vestuario.
KEIRA KNIGHTLEY EN LOVE ACTUALLY (2003)
Las más recientes de la pantalla
El segundo capítulo de la saga Star Wars concluía con el enlace entre Hayden Christensen y Natalie Portman, la cual lució un vestido elaborado con la tela de una antigua colcha de encaje del periodo eduardiano que conquistaba los corazones de las novias más románticas en el año 2002. En cambio, al otro lado de la mesa se encontraba el diseño que lució Keira Knightley en Love Actually en el año 2003. Supuso una revolución ya que contaba con transparencias -aunque la idea inicial del propio director de la película es que la actriz luciera un crop top enseñando el ombligo-. La encargada esta vez fue la diseñadora de vestuario Joanna Johnston. Queda más que comprobado que la inspiración para las novias puede llegar desde cualquier punto, pasarelas, tendencias o estéticas pero también desde el cine.
NATALIE PORTMAN EN STAR WARS, EPISODIO II (2002)
GWYNETH PALTROW EN EMMA (1996)