The One Palácio da Anunciada, el hotel de lujo más romántico de Lisboa para una escapada en pareja

Redacción: Laura Pinillos
Un palacio del siglo XVI, un jardín presidido por un drago centenario y un spa donde olvidarse del mundo. The One Palácio da Anunciada convierte el corazón de Lisboa en un refugio de lujo para enamorarse —de la ciudad, de alguien o de la vida sin prisas—.
Hay lugares que parecen hechos para detener el tiempo. The One Palácio da Anunciada, en pleno centro histórico de Lisboa, es uno de ellos. Tras su imponente fachada, a pocos pasos de la Avenida da Liberdade y de la Praça dos Restauradores, se esconde un antiguo palacio del siglo XVI que ha sabido conservar el encanto de otra época sin renunciar a los placeres del lujo contemporáneo. Mármol, vidrieras originales, techos artesonados y majestuosas escalinatas componen una estampa que invita a bajar el ritmo y dejarse llevar por el placer de lo extraordinario.
Integrado en la colección de lujo The One, de H10 Hotels, este cinco estrellas propone una manera de descubrir Lisboa en la que la historia, el diseño y la hospitalidad se encuentran de forma natural. Una dirección especialmente sugerente para quienes buscan una escapada romántica, una luna de miel con carácter o el escenario perfecto para celebrar una boda lejos de lo convencional.
Un palacio con historia y alma contemporánea
La primera impresión importa, y aquí es difícil no dejarse conquistar por la arquitectura. La rehabilitación del edificio ha preservado buena parte de su riqueza patrimonial, manteniendo vivos los elementos que cuentan su pasado aristocrático. La luz se filtra a través de las vidrieras del hall, los suelos de mármol aportan solemnidad a los espacios y los techos ornamentados recuerdan que, antes de convertirse en hotel, estas estancias fueron testigo de otra Lisboa.
El interiorismo, desarrollado en colaboración con el diseñador Jaime Beriestain, introduce una mirada contemporánea que no compite con la historia, sino que la acompaña. La combinación de materiales nobles, tonalidades serenas, iluminación cuidada y texturas sofisticadas crea una atmósfera cálida, elegante y profundamente fotogénica. Cada rincón tiene ese equilibrio tan difícil de conseguir entre la grandeza de un palacio y la intimidad de una casa en la que apetece quedarse un poco más.
Habitaciones y suites para desconectar del mundo
En las habitaciones y suites, la experiencia se vuelve más íntima. Los tonos suaves, las maderas de calidad y los detalles cuidadosamente seleccionados invitan a dejar atrás las prisas de la ciudad para entregarse al descanso. La ropa de cama de algodón egipcio de Casa Bassols 1790 y los productos cosméticos de Natura Bissé Barcelona refuerzan esa sensación de cuidado que se aprecia en los pequeños detalles.
Las suites, especialmente pensadas para quienes desean disfrutar de una estancia más exclusiva, ofrecen espacios amplios, salones independientes y vistas a los jardines o al centro histórico. Sus baños, concebidos como pequeños santuarios privados, son el lugar perfecto para prolongar el ritual de bienestar después de un día recorriendo Lisboa.
Pero si hay un rincón que convierte a The One Palácio da Anunciada en una dirección singular, es su jardín privado de 2.500 metros cuadrados. Un auténtico oasis urbano en el que la vegetación, la arquitectura histórica y una piscina reservada para los huéspedes componen una escena inesperada en pleno centro de la capital portuguesa.
El gran protagonista es un drago centenario, cuya presencia aporta carácter y una belleza casi escenográfica al conjunto. A su alrededor, los jardines invitan a pasear, disfrutar de una conversación al aire libre o encontrar ese momento de calma que a menudo se busca cuando se viaja.
Bodas con el encanto de un palacio portugués
Su arquitectura histórica, la variedad de salones y la amplitud de sus jardines permiten imaginar celebraciones con estilos muy distintos: desde una ceremonia íntima y elegante hasta una recepción de mayor escala con Lisboa como telón de fondo.
La Sala Os Espelhos, con sus 80 metros cuadrados, destaca por su carácter distinguido y puede acoger banquetes de hasta 60 personas o cócteles de hasta 90. Para quienes prefieren un ambiente más recogido, las históricas salas A Antiga Cozinha y O Dragoeiro ofrecen espacios de 55 metros cuadrados cada una, con una personalidad marcada por el pasado del edificio.
El Boémio Lounge, de 230 metros cuadrados, amplía las posibilidades para celebraciones de mayor tamaño, con capacidad para hasta 180 invitados en banquete o 300 en formato cóctel. Y cuando el tiempo acompaña, los jardines se convierten en un escenario natural para reunir a familiares y amigos bajo el cielo lisboeta.
La experiencia puede comenzar con una copa de bienvenida en O Jardim Wine Bar, continuar con una cena entre mármoles y detalles históricos y terminar con una estancia en una de las suites del palacio. Para los novios, la posibilidad de prolongar la celebración con unos días de descanso en el mismo hotel añade un atractivo especial: no hace falta marcharse para empezar la luna de miel.
Un hotel con tanto encanto necesita una propuesta gastronómica a la altura. Y aquí la experiencia continúa en el restaurante Condes de Ericeira, donde el chef André Ferreira reinterpreta los sabores tradicionales portugueses con sutiles influencias mediterráneas.
Es el tipo de propuesta que encaja tanto en una cena especial como en una celebración en la que la comida forma parte del recuerdo. Porque viajar también consiste en descubrir una cultura a través de la mesa, probar nuevos sabores y encontrar ese plato que después intentas recrear en casa sin demasiado éxito.
Al final, hay escapadas que se recuerdan por todo lo que has visto y otras por lo bien que has estado sin hacer prácticamente nada. The One Palácio da Anunciada pertenece a ese segundo grupo: un palacio lleno de historia, un jardín secreto en el que perder la noción del tiempo y ese lujo de poder improvisar los planes sobre la marcha. Ya sea para celebrar el amor, regalarse unos días de desconexión o descubrir Lisboa desde una perspectiva diferente, aquí hay una tentación difícil de ignorar: la de alargar la estancia una noche más. Porque, seamos sinceras, ¿quién tiene prisa por abandonar un palacio así?




