Ze García y la nueva generación de novias que ya no quieren parecer princesas

Redacción: Redacción
En un momento en el que las tendencias nupciales cambian casi tan rápido como las de pasarela, Ze García ha conseguido construir un universo bridal reconocible desde un lugar mucho más intuitivo: el de la artesanía, la sofisticación silenciosa y los vestidos pensados para potenciar a la mujer, no para disfrazarla. Después de años vistiendo alfombras rojas, el diseñador habla ahora de novias con la misma pasión con la que otros hablan de alta costura, defendiendo una estética elegante, sensual y atemporal que ya se ha convertido en una de las más deseadas del panorama nacional.
Aunque sea un secreto a voces, muchas no conocemos la faceta blanca del diseñador Ze García
Hay un momento exacto en el que una novia deja de buscar un vestido y empieza, en realidad, a buscar una versión de sí misma. Y quizá por eso las novias de Ze García no parecen disfrazadas, ni encapsuladas en tendencias imposibles, ni ahogadas bajo capas de tul y expectativas ajenas. Parecen mujeres. Mujeres muy bien vestidas, claro, pero mujeres al fin y al cabo.
Mientras muchas firmas bridal siguen obsesionadas con el exceso, el diseñador español lleva años perfeccionando otra idea del lujo: una mucho más silenciosa. La de los tejidos impecables, los patrones que caen exactamente donde tienen que caer y esa sensualidad elegante que nunca necesita pedir permiso. Después de conquistar alfombras rojas, celebrities y clientas que entienden la moda casi como una forma de arquitectura emocional, Ze García ha encontrado en el universo nupcial su territorio más creativo. Y también el más íntimo.
Hablamos con él sobre novias que se casan en Moscú, vestidos que exigen más técnica que espectáculo y por qué Dakota Johnson sigue siendo —sin saberlo— la novia perfecta de Ze García.
Dicen que el mundo bridal te encuentra cuando estás preparado. ¿A ti te encontró así?
El mundo bridal vino un poco solo. Cuando empiezas un proyecto de vestidos a medida y vas elevando el nivel de confección, de apariciones y de trayectoria, acabas recibiendo propuestas relacionadas con novia. Siempre aparece alguna clienta que te dice: “Ya que estamos, ¿podrías hacerme también el vestido de novia?”. Y así, poco a poco, fuimos llevando el camino hacia ahí.
Al principio yo pensaba que un vestido de novia era como hacer lo mismo, pero en blanco, y no tiene nada que ver. Ni la experiencia vital es la misma, ni la experiencia de taller, ni siquiera los acabados y la confección. Los tejidos blancos requieren muchísima atención: las transparencias, el detalle, los gramajes… Todo hay que cuidarlo muchísimo más.
¿Qué te reconforta más: una novia o una alfombra roja?
La novia, muchísimo más. Acabas teniendo una relación muy íntima con ella. Que alguien decida que formes parte del vestido de uno de los días más importantes de su vida me parece algo enorme.
Cuando surge esa conexión en la primera cita y ves que el proceso va a ser bonito, que vas a poder acompañarla, aconsejarla y dejar un pequeño trocito de ti en su historia, es increíble. Muchísimo más que cualquier red carpet.
¿Sientes que este paso ha sido una evolución natural o un riesgo calculado?
Ha sido una evolución natural de la firma. No hubo un movimiento estratégico pensado específicamente para entrar en el mundo nupcial. Ze García nació hace ya catorce años con una idea muy clara: defender la autoría, el trabajo hecho en España y la artesanía. Mi formación viene del arte y nunca entendí el diseño solo como moda, sino como un proyecto de alta costura española apoyado en las manos y el talento que tenemos aquí. Y al final, cuando proyectas una firma de alta costura, el universo novia siempre aparece.
Tus diseños tienen un ADN muy visual y sofisticado. ¿Cómo se traduce eso en vestidos de novia?
El mundo novia es donde más me divierto y donde más juego creativamente. Cuando haces una colección, hay un concepto general y una historia que quieres contar. En cambio, con la novia, cada clienta es una colección distinta.
Una se casa en la playa, otra en la montaña, otra quiere recorrer Moscú con su pareja y un fotógrafo… Cada historia es completamente diferente y ahí aparece la creatividad. Creo que el ADN de la marca es algo implícito. La gente ve un vestido nuestro y lo reconoce. Quizá tiene que ver con el saber hacer, con la confección, con la exigencia en los tejidos y los acabados, o con esa sensualidad entendida siempre desde la elegancia.
¿El proceso creativo cambia cuando diseñas para un momento tan íntimo?
Completamente. Cuando trabajas una colección diseñas desde un imaginario más conceptual: tendencias, referencias artísticas, análisis sociales… Pero con la novia todo cambia. Ya no diseñas para una idea abstracta, sino para una persona concreta, con una silueta concreta y un momento vital muy importante delante. El vestido tiene que emocionarla y hacer que se vea guapa.
¿Qué has tenido que desaprender de la alfombra roja para diseñar novia?
En alfombra roja solemos trabajar desde un ADN más sensual: aberturas más extremas, escotes más pronunciados, más brillo, más ajuste… Todo está pensado para generar impacto visual.
Con la novia ocurre lo contrario. De manera natural me sale bajar un poco esa intensidad. Creo que la novia tiene que respetar el entorno y el tipo de ceremonia que ha elegido. Si se casa en una iglesia, por ejemplo, me parece importante que el vestido dialogue con ese contexto. Además, la novia ya va a destacar sí o sí. Toda la celebración gira alrededor de ella. No necesita competir visualmente.
¿Cómo es la novia Ze García?
Es estilosa, exigente y muy segura de sí misma. Es una mujer a la que le gusta la moda y aprecia muchísimo los detalles: las calidades de tejido, la confección, el patronaje… Pero, sobre todo, tiene una forma muy concreta de entender el lujo. No busca artificios ni una experiencia exageradamente teatral. Le gusta la sofisticación desde un lugar más limpio, natural y auténtico.
¿Te planteas una colección bridal prêt-à-porter?
Cada año hacemos una colección de novia que funciona como una carta de presentación del universo bridal de la marca: tejidos, siluetas, tipos de confección… Pero, de momento, todas nuestras novias siguen siendo completamente a medida. Aunque probablemente a partir del año que viene esa colección sí se ponga a la venta como tal, con la posibilidad de adquirir el vestido directamente o adaptarlo desde atelier.
¿Cuál ha sido el mayor reto que te han planteado tus novias últimamente?
No tengo una favorita porque cada una supone un reto distinto y eso es precisamente lo que más me gusta. Desde un vestido minimalista en crepé, donde cualquier pequeño error se ve, hasta piezas drapeadas en raso de seda o vestidos en chiffon francés. Todos los vestidos de novia son técnicamente muy exigentes.
Además, cada año sube muchísimo el nivel porque las clientas tienen más referencias de moda y de alta costura. Vienen con referencias de Galliano, Vivienne Westwood o grandes casas de los 80 y los 90, así que el nivel creativo siempre es altísimo.
Y en términos de sueños: ¿a quién te gustaría vestir de blanco?
Sin ninguna duda, a Dakota Johnson. Me encantaría vestirla de blanco, aunque en realidad me encantaría vestirla siempre. Si me preguntas qué mujer representa mejor el universo Ze García, te diría ella: elegante pero sensual, inteligente, divertida y con ese punto de naturalidad y despreocupación que me parece súper atractivo.




